Visto y oído

Antonio Sempere

La 'biblia'

EL Teleprograma, la biblia de la televisión, modifica su formato y eleva el precio a 1.20 euros. La revista nació la temporada de 1966. Que su precio rebase el listón del euro supone tanto como que empezase a costar más de un duro. Porque un duro, efectivamente, es lo que costó durante muchísimos años, como bien recordarán todos los que ahora tengan más de cuarenta y cinco.

En aquella época, TP llegó a tener tiradas millonarias. Pero millonarias de verdad. Se la podía ver en todos los hogares, muy cerca del aparato receptor. Como una guía. Como un prospecto de instrucciones. Por aquel entonces la contraprogramación estaba muy lejos, y la revista era capaz de anunciar los contenidos de la programación muy pormenorizadamente. Es decir, que a diez días vista era posible conocer sin margen de error de qué versarían los reportajes, los dramáticos (sí, había muchos dramáticos), los magacines, las series y los largometrajes (que también había en abundancia).

Progresivamente el TP, la biblia de la televisión, entró en crisis. Sucedió cuando al calor de la llegada de las privadas las parrillas de la programación se convirtieron en papel mojado. La guía dejó de ser guía, y los espectadores desconcertados tuvieron que recurrir a las parrillas de la prensa diaria para saber a qué atenerse.

Para subsistir, la revista ha tenido que reinventarse varias veces, ampliar sus contenidos más allá de lo estrictamente televisivo (hasta una telenovela fotografiada llegó a incluir cuando costaba un duro). Luchando con la contraprogramación. Tratando de apostar fuerte por las parrillas televisivas, su razón de ser. Ahora reforzadas con la oferta de las de la TDT. Y en ello estamos cuando llega el número 2.318, el del cambio.

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