Punto de vista

josé Ramón / del Río

Una calle para un español

SI hoy jueves 8 de Octubre, ningún medio de comunicación ha dado la noticia, los periódicos que edita el Grupo Joly pueden apuntarse la primicia informativa de que en Budapest, el próximo 16 de octubre, se dará el nombre de un español, Ángel Sanz Briz, a una calle de la capital de Hungría y se colocará un monolito de piedra en una de las muchas casas que alquiló el entonces encargado de negocios de la legación española, pagando de su bolsillo, para refugiar en ellas a judíos perseguidos por los nazis y cuya vidas salvó porque colocó la bandera de España en dichas casas. Más de 5.200 judíos salvaron su vida y comenzó ofreciendo pasaportes a 200 judíos de origen español y llegó a aquel número recorriendo los trenes de los deportados que, sin saberlo, iban camino de una muerte cierta y diciendo "el que sepa una palabra de español, lo bajo del tren" y bastaba con un simple "hola" para poder seguir vivo.

Rebautizado como el Ángel de Budapest no fue un funcionario desleal con el gobierno de España que representaba, porque en los archivos del Ministerio obran todos los informes de sus actuaciones, que remitía al entonces Ministro de Asuntos Exteriores, conde de Jordana. Otros diplomáticos españoles, como Propper de Callejón, Ruiz Santaella, Santiago Romero, Julio Palencia y José de Rojas, merecieron como él el título de los Schindler españoles, rebelándose contra el holocausto y pudiendo hacerlo sin quebranto para su carrera, porque según dijo el director de la Casa Sefarad-Israel, Miguel de Lucas, la postura del gobierno de Franco, fue la de "silencio administrativo", consintiendo lo que hacían esos diplomáticos, aunque debían evitar protagonismo. Ya en octubre de hace dos años, se colocó en la fuente de las Tortugas de la Plaza de España gaditana, una placa de acero como adhesión y reconocimiento a la figura de Ángel Sanz Briz, porque desde el Puerto de Cádiz se embarcaron muchos judíos, casi todos niños, con destino a Palestina (entonces Israel, como Estado no existía) y que previamente los habían alojado en el Hotel Playa.

A la inauguración del monolito y colocación de la placa en la calle, van a asistir sus hijas, Adela, Paloma, Pili, Ángela y su hijo Juan Carlos, con sus respectivos cónyuges; además alguno de sus nietos y bisnietos, por lo que la conmemoración será una fiesta española, donde podrá oírse algo más que el "hola", que entonces salvaba vidas. Sanz Briz murió en activo como embajador ante la Santa Sede y todos los españoles debemos sentirnos orgullosos de él.

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