La tribuna

Jaime Palop

Los cambios en la política de aguas

La Agencia Andaluza del Agua, organismo dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de Junta de Andalucía, ha iniciado una nueva etapa en este año 2009. Un cambio que se ha hecho necesario para cubrir las necesidades de una nueva sociedad y que se debe, en gran parte, a una serie de cambios producidos en la actual situación de la política hidráulica.

El primero de ellos es la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía, donde se establece que la comunidad autónoma tiene plenas competencias en todas las aguas que transcurren por su territorio. Un mandato que se ha hecho realidad con la culminación del proceso de transferencias de las aguas del Guadalquivir que transcurren por nuestra tierra. Pero este traspaso no ha sido el único que ha asumido Andalucía en estos últimos años. La asunción de competencias en materia de aguas por parte del Gobierno andaluz comenzó en 2005 con reconversión de la antigua Confederación Hidrográfica del Sur en la Cuenca Mediterránea Andaluza.

La gestión de los ríos que vierten al Mediterráneo andaluz comienza a regirse por criterios propios de nuestra tierra, en lugar de seguir las directrices dictadas desde Madrid. La Cuenca Mediterránea se convirtió en la primera cuenca en la que los andaluces éramos sus máximos responsables. Su transferencia fue el primer paso para cambiar la administración hidráulica en Andalucía, que hasta entonces se quedaba prácticamente en el auxilio a las corporaciones locales.

Un año después, finalizó el proceso de traspaso de competencias de las cuencas del Tinto-Odiel y Piedras y del Guadalete-Barbate, creándose la Cuenca Atlántica Andaluza. De nuevo, un cambio en la administración hidráulica, que debía seguir gestionando una política integral en todas sus aguas, tanto las que vertían al Mediterráneo como al Atlántico. El 1 de enero de 2009, este proceso de asunción de competencias ha culminado con la transferencia del río que ha marcado la historia de Andalucía, el Guadalquivir. Un hecho que ha supuesto una nueva adaptación administrativa del organismo competente en política hidráulica.

El más importante paso dado para gestionar estas nuevas competencias por el Gobierno andaluz ha sido la consecución del Acuerdo Andaluz por el Agua. Un pacto que se va a firmar en pocos días con todos los sectores sociales y económicos que tienen algo que decir en la gestión del agua, incluidos regantes, usuarios, empresas, sindicatos, vecinos y administraciones.

Y todos ellos han estado de acuerdo en la necesidad de modernizar la administración hidráulica andaluza. Esta transformación, además, no es sólo necesaria por esta nueva asunción de competencias, sino que había que responder de forma eficaz a la sociedad andaluza, más moderna, culta y preocupada por el medio ambiente, conocedora de la necesidad de proteger este recurso como medio productivo y elemento vital para nuestro medio ambiente, para nuestra tierra y para los que en ella viven.

Esta administración tiene que regirse por unos principios marcados por el propio Estatuto de Autonomía para Andalucía, en el que se establece como objetivo "impulsar el bienestar y la igualdad" para todos los andaluces, sea cual sea su lugar de residencia. Asimismo, estipula que "todas las actuaciones de las administraciones andaluzas en materia competencial se regirán por los principios de eficacia, proximidad y coordinación". Es decir, necesitamos hacer efectiva una gestión "igual" para todos los andaluces y "cercana" a los ciudadanos.

Para ello, la Agencia Andaluza del Agua ha aprobado sus nuevos estatutos en los que se establece la creación de cuatro direcciones generales transversales: Servicios y Régimen Económico; Planificación y Participación; Infraestructuras y Explotación y Dominio Público Hidráulico. Gracias a ellos, la gestión se regirá por unos criterios comunes de actuación en toda Andalucía. La proximidad vendrá dada por las delegaciones provinciales de la Junta, que serán el lugar de referencia para todos sus usuarios.

Este cambio no significa que desaparezca el concepto de cuenca ni la gestión por cuencas, que seguirá tal y como se concibe en la actualidad. Los estatutos de la Agencia establecen la creación de cuatros distritos hidrográficos: Mediterráneo; Tinto, Odiel y Piedras; Guadalete-Barbate y Guadalquivir, que garantizan la continuidad de la gestión por cuencas, necesaria para la planificación hidrológica establecida por la Directiva Marco de Aguas. Sus trabajadores seguirán realizando el mismo trabajo, la sede seguirá en el mismo lugar y se seguirán realizando las mismas inversiones.

Tenemos ante nosotros un gran reto que hemos convertido en una gran oportunidad. Estamos aprovechando esta gran oportunidad para mejorar la gestión, modernizando la Administración para darle una mayor eficacia y proximidad. No sólo mejoraremos el estado de nuestros ríos, señas de identidad de Andalucía, sino la calidad de vida de los andaluces.

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