Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Un consejo

COMO una niña mimada durante tantos años en los que se tapaban sus excesos y sus canas al aire, el mastodonte de Canal Sur digiere mal esta época de apreturas económicas que se suman a los tiempos de anchuras mediáticas, cuando la TDT e internet han ensanchado hasta el infinito la oferta de entretenimiento y las posibilidades de información. Menos dinero y más rivales para La Nuestra, que con su único canal lleva tiempo interesando a poco más, o menos, del 10% de la audiencia andaluza. Y una cadena pública sin demasiado público se lo debe mirar a fondo.

Un grueso de la plantilla se encuentra con desencanto ante los rigores y sacrificios en la nómina, mientras los sindicatos prosiguen una batalla que a veces resulta contraproducente cuando se están cortando barbas en otros primos hermanos, con cierres y EREs afilados. Los directivos tienden la mano para recortar sus nóminas ciertamente generosas y exageradas por muchos ceros (ya serán menos) que primen en el mercado privado.

La última empalizada en el objetivo es el consejo de administración de la RTVA. Efectivamente, es para replanteárselo. Una comisión política bien repartida y remunerada, de dudosa utilidad y de escasa efectividad. A las cuentas de Canal Sur les supone más de un millón de euros al año y los trabajadores ya han instado a su anulación o su recorte. En RTVE quitaron los sueldos y es una medida razonable para unos consejeros más bien preocupados sólo en minutar las apariciones de sus compañeros políticos en los informativos. Con la comparecencia parlamentaria del director general, como la de ayer, ya queda auditada y controlada la labor directiva.

Si se mantiene el consejo urge que sean más críticos y responsables. Desde hace años Canal Sur ha emprendido una cuesta abajo en credibilidad y audiencia. Tantos crasos sueldos deberían como poco pedirse cuentas a sí mismos.

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