la ciudad y los días

Carlos Colón

Una convocatoria indecente

ES tan bajuna y tan rastrera la actitud de los sindicatos y de la izquierda oficial con siglas (otra cosa es la izquierda real de quien tiene principios y vive en coherencia con ellos) que ni tan siquiera sorprende que hayan escogido el 11-M para hacer otra manifestación de las muchas que harán contra los planes de ajuste que, con mayor o menor acierto, el Gobierno popular está obligado a plantear para afrontar, no la crisis, sino los errores, ocultaciones, despilfarros, imprevisiones y cobardías del anterior Gobierno socialista.

Se comprende esta urgencia sindical en manifestarse: van con cuatro años de retraso y tienen que recuperar el tiempo perdido saliendo ahora a la calle todas las veces que no lo hicieron mientras se batían todos los récords de pérdida de puestos de trabajo y se alcanzaban trágicas e históricas cifras de paro. A lo que se respondió únicamente con la huelga general del 29 de septiembre de 2010, convocada a destiempo para protestar contra las débiles e ineficaces medidas que Zapatero se vio obligado a tomar. Entonces no, ahora sí. Nada hay más reaccionario que combatir los efectos sin sanar las causas. Y las medidas contra las que ahora se protesta tienen causas muy próximas y concretas que no conciernen al PP.

Se comprende también, dada su trayectoria bajo los dos mandatos de Zapatero, que al PSOE le regocije que la calle se llene de manifestantes y hasta se incendie. No tienen otra opción para ganar puntos que explotar el descontento, y hasta la ira, de los ciudadanos.

Urge que el mayor número posible de españoles mate al mensajero que trae las malas noticias y está obligado a tomar medidas duras e impopulares. A ver si así se olvidan de quiénes son los responsables de esta situación. No se olvide que el líder del PSOE formaba parte del Gobierno de los 5.300.000 parados. Sólo la agitación y la propaganda pueden lograr que eso se olvide en tres meses.

Hasta se comprende que los medios afines al PSOE achaquen el vandalismo al "malestar social" o que titulen "Barcelona muestra su cara más airada contra los recortes". Sabiendo, como saben, que tras esa cara airada están los antisistema que agrupan a antidemócratas de extrema izquierda y extrema derecha.

Lo que no se comprende, porque desborda los límites de la más elemental decencia, es que en estos juegos sucios de política rastrera se mezcle el 11-M, con lo que esa fecha significa -o debe significar- para todos los españoles. Que CCOO y UGT convoquen manifestaciones contra las medidas del Gobierno precisamente el 11-M es una grave falta de respeto para con las víctimas. Se trata de una convocatoria indecente.

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