Crónica personal

pilar Cernuda

La desfachatez de Artur Mas

SE presenta como víctima de una conspiración que tiene como objetivo hundir el independentismo, pero es evidente que Artur Mas, que en su ataque al Gobierno de España no duda en mencionar el obligado respeto al Estado de Derecho, se ha pasado ese Estado de Derecho y la Constitución por el arco del triunfo. Sin embargo, tiene ahora la desfachatez de comparecer ante el Parlamento catalán y en lugar de explicar qué sabe sobre la trama de corrupción que afecta a su partido, da una larga cambiada arremetiendo contra los que ponen en cuestión la limpieza de Convergència. La mejor defensa es un buen ataque, dice el refrán. Pero no cuela.

Pretende engañar a sus incondicionales con el argumento de que los jueces cumplen lo que les ordena el Gobierno. La respuesta de Rajoy ha sido muy gráfica: su propio partido sufrió un registro judicial hace unos meses, y en la sede central del PP no se encontraba nadie porque desconocían que se iban a presentar media docena de personas para escudriñar en despachos y ordenadores. Toda la noche duró el registro. Artur Mas hace años que se encuentra bajo la lupa de quienes investigan casos de corrupción en Cataluña: las sedes de Convergència se encuentran embargadas y algunos de sus más importantes benefactores en prisión o encausados.

Aparte del papelón que ha hecho Artur Mas en su comparecencia parlamentaria, también merece una mención su socio Oriol Junqueras. No quiso intervenir en un debate en el que la oposición sacó los colores a Artur Mas, de lo que se concluye que Junqueras sólo clama contra los corruptos o presuntos corruptos cuando son ajenos a su proyecto político. Buscó además la excusa de un acto electoral para abandonar el hemiciclo. Cualquier político de altura habría salido en socorro de su compañero de lista o, si se dejaba llevar por la honradez y la coherencia personal, no habría dudado en exigirle explicaciones sobre la investigación en marcha, investigación en la que cada vez aparecen más indicios de que en CDC las comisiones estaban a la orden del día. Como se sabe desde hace años, y no hay más que recordar aquella intervención de Maragall en sede parlamentaria cuando le espetó a Mas que su problema se llamaba 3%.

Que Mas no respete las leyes está mal, pero que encima pretenda dar lecciones de honradez y respeto a la legalidad es intolerable.

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