La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La ensaladilla como terapia

Pruebe usted la nueva receta que se basa en la manteca colorá y los chicharrones y olvídese de la actualidad

Hay días que resulta imposible asimilar toda la actualidad, momentos en los que conviene practicar el escapismo, refugiarse en lo importante que siempre es lo más próximo y olvidarse de los grandes titulares. Ni la hortera reaparición de Donald Trump, ni el enésimo sermón del doctor Simón, que ya ha tenido que pedir perdón dos veces, ni la próxima irrupción en el mercado editorial de un libro que promete y que lleva por título Las 99 mejores entrevistas de Juan Marín; ni la cornada judicial a Sarkozy, el galo que se compraba las chaquetas en Cañete, ni los sembradores de odio contra la monarquía, ni las expectativas que genera la reunión del comité de sabios que asesora al presidente Moreno en la pandemia.

Ni la trifulca del PP de Sevilla, ni el PSOE sumido en el tardosusanismo, ni las soporíferas tertulias sobre el cartel, que ya sabemos a qué cartel nos referimos. Aquí lo importante, lo sustancial, lo mollar, de lo que verdad se habla en la calle es de la gran novedad de la Semana de la Ensaladilla de Becerrita, porque aquí nos negamos a usar el inglés que se emplea en el título oficial de la promoción. Que week ni week, querido Jesús Becerra.

Se trata de la ensaladilla de chicharrones y manteca colorá que debe generar la felicidad del gran fotógrafo Antonio Sánchez, porque sus grandes pasiones aparecen combinadas en una única tapa. El que se come una ensaladilla de esas características no debe temerle a casi nada en este mundo. Ni se altera con los telediarios ni con las portadas de los periódicos. ¿Que todavía no hay ni un 6% de vacunados en España? ¿Que a Rato lo empitonan otra vez los señores de las togas? ¿Que el Rey emérito no se decide a volver? ¿Que nuestros mayores hacen colas de dos horas para recibir la vacuna? Pon otra de ensaladilla de manteca colorá y chicharrones que te vas a enterar de lo que vale un peine. No se alteren porque después de un día viene otro, los naranjos acabarán estallando en flor y nos regalarán el cruel perfume que este año anunciará el vacío, Raphael no se ha aprendido aún la letra del Himno de Andalucía y miedo da cómo quedará la Plaza de la Magdalena con uno de esos nuevos hoteles de cinco estrellas que en realidad son de cuatro.

No pasa absolutamente nada. Usted tiene la mejor terapia en la ensaladilla de manteca colorá y chicharrones. Haga como el portavoz de Vox en el Parlamento y mande a la porra la actualidad. El mundo sería peor sin ensaladilla, mucho más triste, melancólico y sin duda sumido en una pena honda. No hay cofradías, ni feria, ni Rocío. Pero hay nueva receta de ensaladilla. Y usted y yo sin probarla todavía. Se nos nota la infelicidad en la cara.

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