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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Para que el mal triunfe

La frase de Burke implica algo tan poco de moda como admitir que existen el bien y el mal. Y distinguirlos

Son cosas distintas -violaciones y atentados islamistas- sucedidas en lugares distantes -Sevilla y Londres- pero las une una preocupación común que resumían perfectamente dos titulares de nuestra edición de ayer: "A debate la reinserción de los violadores: ocho depredadores sexuales en Sevilla en cinco años" y "El autor de ataque en Londres había salido de la cárcel hace una semana".

En la información sobre la reiteración delictiva de los violadores escribía el compañero Pérez Ávila: "En los últimos cinco años, son al menos ocho los delincuentes sexuales en serie o reincidentes que han sido detenidos o investigados en Sevilla". Estos pertenecen al grupo de los depredadores que, según los especialistas de la Policía, "suelen tener una conducta psicótica o de perversión sexual" y "una rehabilitación mucho más difícil".

En el caso del islamista de Londres informábamos que el terrorista abatido por la Policía tras acuchillar a varios transeúntes había sido liberado hace una semana tras cumplir la mitad de su condena de tres años y cuatro meses por delitos de terrorismo y era vigilado por la Policía. Dado que el pasado noviembre se había dado un hecho similar -un hombre recién salido de la cárcel por condenas de terrorismo islamista acuchilló a varias personas en el puente de Londres-, el primer ministro se ha visto obligado a prometer nuevas medidas para los procesados y condenados por terrorismo.

¿Puede ignorar la ley estas circunstancias? En uno y otro caso no se trata de teñir de venganza la justicia y volver a los grilletes y los trabajos forzados, como algunos biempensantes caricaturizan esta demanda de mayor rigor en las condenas y de consideración de la demostrada reincidencia de ciertos delincuentes, sino de buscar la siempre tan deseable proporcionalidad entre el delito y su castigo; de darle a un sentido preventivo; y de supeditar el legítimo derecho a la reinserción a la demostrada imposibilidad de rehabilitación. Sumando además una especial consideración punitiva -otra palabra mal vista- en el caso de algunos delitos de especial gravedad y trascendencia tanto por el daño causado como por la alarma social generada y el peligro real que representan. "Para que el mal triunfe solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada". La frase de Burke implica algo tan poco de moda como admitir que existen el bien y el mal. Y distinguirlos.

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