La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

¿Tenemos lo que nos merecemos?

Si la media profesional de nuestro país tuviera el nivel de este cuarteto nada funcionaría

El cuarteto Sánchez, Casado, Rivera e Iglesias es lo peorcito que hemos tenido en nuestra historia democrática bipartidista o multipartidista. Ya es mala pata que de cuatro no salga ninguno bueno, es decir, con una mínima talla política. Hubo optimistas que pensaron que el multipartidismo estimularía la competencia frente al "monopolio" bipartidista, enriqueciendo el debate político, forzando la emergencia de los más capacitados y ofreciendo al ciudadano las mejores opciones de gobierno. Pero ese concepto de competencia se ha quedado antiguo. En lo comercial y en lo político. Hace muchos años que ha desaparecido la competencia como estímulo para ofrecer lo mejor al mejor precio y con las mayores garantías. Sucede con esto como con la obsolescencia programada y la obsesión por comprar nuevos productos. Hace también muchos años que nadie presume de la larga vida de un electrodoméstico o del paño de un traje como si su durabilidad fuera el mejor elogio. "Lo barato sale caro" se decía, aludiendo a la duración de los buenos productos cuyas calidades garantizaban su larga vida. Al igual que nadie dudaba que la competencia estimulaba la calidad de los servicios.

Hace años que vivimos en otro mundo. También en política. El multipartidismo nos ha traído una competencia a la baja que ha encumbrado a estas cuatro mediocridades. Es penoso oírlos hablar, tan pobres son sus argumentos. Es descorazonador asistir a sus televisados debates electorales. Es lamentable verlos negociar, tan de tahúres es el tono de sus juegos ("Las conversaciones de la investidura entre tahúres tendrían que pactarse con los puños remangados. Se trata de evitar los naipes escondidos", escribía Rubén Amón en El País).

Ya, ya, es lo que tenemos. Pero no lo que nos merecemos. Cada vez estoy más en desacuerdo con la famosa frase de que cada país tiene el Gobierno que se merece, atribuida por unos a De Maistre y por otros a Churchill, aunque su origen (invertido: eran tiempos no democráticos) está en el Eclesiástico: "Según el gobernante de la ciudad, así sus subordinados; y según el que rige la ciudad, así sus habitantes. El rey ignorante es la ruina de su pueblo, una ciudad prospera con la inteligencia de sus jefes". No nos los merecemos, diga lo que diga la famosa frase, porque si la media de los profesionales de nuestro país tuviera el nivel de estos cuatro aquí no habría quien viviera.

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