La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Con modos de asustaviejas

El problema del tráfico en el centro se solucionará cuando logren vaciarlo de vecinos para llenarlo de turistas

Asustaviejas, una palabra no reconocida por la RAE pero bien conocida por sus víctimas, nombra la presión ejercida sobre los inquilinos (los "bichos") para forzarlos a abandonar sus viviendas dejándolas a disposición de la propiedad. Algo parecido se está haciendo -con la mejor de las intenciones, pero ya se sabe que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones- con los vecinos del centro histórico. No sólo se ha permitido su saturación otorgando licencias de bares, restaurantes y veladores con su cohorte de ruidos y olores. No sólo se le ha ignorado en las campañas municipales de apoyo al comercio de proximidad (como #YoComproEnMiBarrio, impulsada las pasadas Navidades), desapareciendo casi totalmente en beneficio de las tiendas de recuerdos y los citados comederos y bebederos para turistas. Además le están cegando las entradas y salidas con las políticas de peatonalización, siempre bienvenidas a condición de que ofrezcan alternativas.

Así vivir allí es cada vez más dificultoso y menos atractivo, el éxodo de vecinos más visible y la dedicación de los pisos a viviendas turísticas y de los edificios a hoteles más inevitable. Porque las viviendas han ido perdiendo valor como uso residencial (el que sirve de alojamiento permanente) ya que nadie quiere vivir entre peste de fritangas y ruidos, sin comercios de proximidad y con enormes dificultades de acceso. Lo que deja pocas posibilidades a quienes quieren alquilar o vender sus viviendas para huir de una calle ruidosa, pestosa, saturada y estrangulada. Y aún el señor delegado de Habitat Urbano, Cultura y Turismo se permite cínicamente señalar a quienes "critican la proliferación de apartamentos turísticos, al mismo tiempo que ellos ponen en alquiler ese pequeño estudio que compraron a modo de inversión". No señor, muchos no lo compraron a modo de inversión ni era un pequeño estudio: era su vivienda familiar y la dejadez asustaviejas del Ayuntamiento les forzó a abandonarla.

Ahora se va a ensayar la peatonalización de Águilas, cuyos vecinos están lógicamente hartos del tráfico que soporta. Pero hay que recordar que este se ha incrementado por el cierre de otras vías de acceso. Cuantas menos dejen, más se saturarán. Hasta que se logre vaciar por completo de vecinos ("bichos") el centro. Entonces el único problema será la carga y descarga para abastecer hoteles, restaurantes y bares.

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