Editorial

Los perjuicios del 'blindaje' del centro

EL Ayuntamiento ha anunciado que a partir de hoy comenzará a aplicar, en fase de pruebas, su plan para restringir el acceso de vehículos privados al centro. A pesar de que la iniciativa no está lo definida que sería deseable -ni siquiera se ha reformado la ordenanza que debe dar cobertura legal al llamado blindaje del casco histórico-, la intención del Consistorio es ponerla en práctica aprovechando el inicio de las vacaciones de verano, probablemente pensando que, en caso de un hipotético descenso del número de vehículos que acuden al corazón de Sevilla, su aplicación provocará menos problemas. Con respecto a este plan, criticado por comerciantes y vecinos debido a la falta de cintura del gobierno municipal para negociar su puesta en marcha, hay que recordar que, pese a las bondades que usualmente pregona el equipo de Monteseirín, lo cierto es que resulta contradictorio el afán por implantarlo en contraste con el escaso empuje político que el gobierno local ha dado a otras iniciativas alternativas de transporte público, como sería el caso de la línea 2 del Metro -sin fecha cierta de ejecución- o el plan de reforma de las líneas de Tussam. Mientras estos asuntos siguen en barbecho, la principal obsesión municipal consiste en limitar el acceso de coches al centro. Las consecuencias, sin que el plan esté todavía en vigor, simplemente con las peatonalizaciones de estos años, las muestra el reciente informe sobre zonas terciarias (comercial y oficinas) presentado esta semana por la entidad BNP Paribas Real Estate, que viene a confirmar lo que otros estudios ya venían alertando. Esencialmente: la pérdida de atractivo de las oficinas en venta o alquiler en el centro debido a los "problemas de accesibilidad". El centro, que hasta ahora había compatibilizado los usos comerciales con los empresariales, pierde atractivo para este último sector por las trabas de acceso que pone el municipio. A esto se suma el alto grado de improvisación en su aplicación, ya que la Policía Local dice desconocer el protocolo que, en teoría, debe aplicar hoy a los conductores. La activación del plan sugiere más una voluntad de sostenella y no enmendalla por parte del Consistorio que un compromiso real de pactar estas cuestiones con los agentes económicos y ciudadanos.

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