jorge benavides

Profesor de la ETSA de la Universidad de Sevilla

Un plan para el Parque de María Luisa

Todas las mañanas, caminando entre pocos sevillanos, mientras los apresurados turistas asiáticos, toman fotografías de la Plaza de España antes de continuar a Jerez, resulta grato respirar aire puro, pasear y ver cómo la luz se filtra entre los árboles, las ramas y las flores del Parque María Luisa. En cada estación su luminosa belleza es diferente.

El Ayuntamiento según la prensa, en los próximos meses, adecentará algunas vías y caminos. ¡Qué bien! Felicitaciones pero, ¿por qué las vías deben tener pavimento asfáltico si las calles del centro están adoquinadas? ¿Y los árboles?

Este hermoso espacio fue diseñado por Forestier hace ciento cuatro años, con criterio moderno, abierto y a la vez integrador. Abierto para incorporar los aportes de otros autores como Aníbal González y Talavera.

Todo lo contrario de cuanto dicen algunos expertos, el Parque no es ni responde a una estática abstracción histórica o estética anclada a una determinada época. No. Por eso, los numerosos troncos de árboles talados por incuria, edad o enfermedad, podrían quedar como testigos de la memoria, sin impedir el trasplante o la siembra de otros que se integren con la vegetación existente.

El Parque necesita un verdadero Plan de Gestión, entendido como un instrumento amplio y flexible, para comprometer la participación social, municipal, gubernamental, de la sociedad civil organizada y de la Universidad con fines de conservación, de protección y de dinamización de todas las actividades previstas en el Parque María Luisa, uno de los jardines históricos más importantes de España.

Al momento no existe comunicación entre los tres museos y los siete centros de cultura existentes. El Pabellón Real cuya fachada ha sido intervenida todavía no tiene determinado el uso ni la función, ¿Museo de la Expo del 29? Tendría el público asegurado si además se proyectaran los documentales y las películas de la época. Algo parecido sucede con el Pabellón de la Telefónica, hasta hace poco Escuela de Jardinería. Las iniciativas y actividades en las Noches Blancas bien podrían estar coordinadas para hacer posible una información integral de cuanto sucede en el Parque. Algo que debe ser periódico incluso para darle voz a Bécquer, cuyo monumento siempre tiene visitas.

Conviene destacar: el consumidor tiene garantizados sus derechos. El ciudadano no. Ni siquiera para ser escuchado por los políticos, tampoco por los funcionarios, quienes anteponen sus intereses, competencias y horarios al interés por su ciudad, o sea, a sus propios derechos de ciudadanía. Hace falta impartir cursos de empatía con Sevilla.

Esto precisamente le ha sugerido a un ciudadano. Dos funcionarias no le dieron oportunidad para exponer éstas y otras ideas. Y no existe un canal eficaz e interactivo para hacerlo.

Ojalá la nueva forma de gobernar lo tome en cuenta.

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