Alos colaboradores más cercanos al alcalde cada vez les cuesta más soportar el número ingente de promesas que realiza el alcalde cada día a vecinos, empresarios y todo tipo de colectivos. El alcalde promete, se siente generoso en cada necuentro y da rienda suelta a su carácter campechano. Pero luego son su jefe de gabinete y determinados concejales los que tienen que apechugar con las reclamaciones. No pocas veces ese carácter está suponiendo un verdadero problema en determinadas negociaciones. Que se lo digan a la concejal de Hacienda, Asunción Fley, persona muy técnica y... poco política.

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