La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Todo reabrirá antes que los colegios

Nos hemos retratado como sociedad al orillar a los mayores y dar preferencia a los bares y las playas

El fútbol ha regresado. Los bares han reabierto. Podemos hasta ir a las playas que perdimos. ¿Para qué queremos más? Aquí el personal se solivianta con el balompié y las tabernas. Ni siquiera la falta de cofradías o de la Feria han influido tanto. Ya se pueden hasta celebrar corridas de toros, que serán pocas porque el Gobierno ha aprovechado la pandemia, entre otras muchas cosas, para dejar la Fiesta Nacional camino de su particular desolladero. Habiendo partidos y funcionando el tirador de la rubia helada, la cosa es mucho más llevadera. Se sabe desde los tiempos de los romanos. ¿Alguien se ha quejado por la tardanza en reabrir ciertas bibliotecas? ¿Y se ha preguntado alguien por la Feria del Libro? ¿Y por qué en España reabre casi todo menos los colegios? A ver esas manos, que no se ven. Las ratas que han estado aburridas sólo se han preocupado de los bares y del fútbol. No damos para más mientras llegan los turistas, que son nuestros amos y señores como eran los pobres para Mañara. La que tenemos que recuperar es nuestra normalidad de siempre. Si podemos bañarnos en la playa de Cuesta Maneli o en las de Marbella, ¿por qué no pueden los niños acudir a clase?. ¿Nadie se lo plantea? Ah, claro, en la Liga hay millones en juego. Ah, claro, en el turismo nos va la vida. Y sin movilidad no hay turismo. A los menores y su educación que les vayan dando. La educación es como la ciencia. En caso de que haya frutos se tarda muchos años en ser recogidos. El cortoplacismo nos lleva a salvar los muebles de esta temporada turística. Los escolares, que reciban unas cuantas clases por ordenador (que jamás es lo mismo que la enseñanza presencial) y así nos lavamos la conciencia como sociedad. Que hagan unos trabajitos, unas sesiones en inglés para no perder la costumbre y ya los evaluamos en cuanto se pueda. Con qué rapidez hay dinero para los vigilantes de la playa, con qué precisión hemos definido los metros de barra de un bar que podían ser progresivamente ocupados, con qué disciplina tienen todos los comercios el gel hidroalcohólico en los accesos... Pero para los colegios hay que esperar. A este paso vamos a acabar bailando en las discotecas antes de que nuestros estudiantes retornen a las aulas. Nos estamos retratando como sociedad. Tratamos como desechos a los mayores y olvidamos la educación de los que han de pagar nuestras pensiones el día de mañana. Antes sólo se orillaba a la ciencia en cuanto empezaba una crisis, ahora a los viejos y a los colegios. No se olviden de bajar a la playa ya duchados. Y consuman en el chiringuito.

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