La ventana

Luis Carlos Peris

Del rebelde que rompió en 'agradaor'

VERGÜENZA ajena, también propia, fue ver cómo un artista de la talla de Miguel Ríos agradeció el premio que la Junta le concedió el otro día. Fue una reacción más propia de un agradaor profesional que de un artista tan reivindicativo como el granadino. Y lo cierto es que daba pena ver cómo tan rebelde rockero se comportaba como esos cantaores que en el reservado vendían sus cantes al señorito de turno mirándolos de reojo a ver cómo tenían la cara, si mala o si buena. Una decepción tremenda por mucho que supiéramos cuáles son las filias y las fobias de Ríos, aunque demos por hecho que para que este mandarinato eterno reconozca vidas y trayectorias hay que hacérselo merecer sin desviaciones. Qué buena oportunidad perdió el artista de demostrarle al mundo que sigue vistiéndose por los pies y que si hay que largar se larga del que está, nunca del que no está.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios