Crónica Personal

Pilar / cernuda

El receso del juez Elpidio

SERÁ el Tribunal Superior de Justicia de Madrid quien dictamine sobre la situación procesal del juez Elpidio Silva, al que el fiscal pide 30 años de inhabilitación por prevaricación, dos actuaciones judiciales contra las libertades individuales, y retardar una decisión judicial de forma maliciosa.

El juez fue denunciado por Miguel Blesa, al que envió a prisión en dos ocasiones y que fue puesto en libertad a petición de la Fiscalía, que consideraba que no existían elementos probatorios de los delitos por los que era acusado. Será el TSJM quien decida sobre el futuro del juez Silva, pero cualquiera que conozca mínimamente el funcionamiento de las instancias judiciales llega a la conclusión de que está recibiendo trato de favor por parte del tribunal a pesar de que él denuncia lo contrario.

A ver si no a qué encausado se le permite decir que su juicio es una patraña, o denunciar que los jueces que le juzgan se mueven por motivos políticos y pretenden perjudicar su candidatura al Parlamento Europeo, o exigir un receso -que se le concedió- para atender a las televisiones con las que había acordado diferentes entrevistas. Un receso que evidentemente aprovechó para arremeter en esas entrevistas contra la justicia española y contra los jueces y fiscales. Y, de paso, presentarse como un candidato que llevará su honrada y valiente voz al Parlamento Europeo.

El juez Silva fue suspendido hace meses por el Consejo General del Poder Judicial, que maneja los tres informes psiquiátricos que se realizaron en su momento cuando comenzaron a llover denuncias sobre supuestas actuaciones irregulares de Silva -con un comportamiento cuando menos chocante y atrabiliario, en algunos casos humillante-, quien ha encontrado una excelente línea de defensa para su situación con un buen ataque. Que ha mezclado además con la candidatura europea, intervención en algunas de las tertulias televisivas que tratan de ganar a la audiencia con buenas dosis de pan y circo, morbo y escándalo, y que gracias a esa estrategia ha logrado hacerse con un público fiel dispuesto a seguir a pies juntillas a cualquier figura que se presente como víctima del poder establecido.

Sin embargo, ese público fiel no se ha tomado la molestia de indagar sobre la trayectoria del juez Elpidio Silva, ni se ha preguntado el por qué de su suspensión, ni tampoco la causa de que fuera condenado por rebeldía hace años antes de convertirse en una figura mediática.

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