María José Andrade

Solidaridad

07 de noviembre 2024 - 03:00

Hace poco emitían una noticia en un informativo que me dejó estupefacta. La voz en off acompañaba a unas imágenes en las que podíamos observar cómo una mujer que paseaba por la calle con un mapa en la mano, paraba a otra para hacerle una pregunta. La primera le preguntaba por una calle y la otra persona, decía la voz, le indicaba, amablemente, por dónde debía dirigir los pasos para llegar a la dirección en cuestión. El reportaje terminaba con una especie de llamada a la acción o moraleja, invitando a las personas a ser solidarias con los que nos necesitan y requieren.

Y digo yo y me pregunto: ¿pero esto que se relataba no es, simple y llanamente ser educado? Pues por lo visto no. Ahora resulta que asistir a una anciana a colocar los asientos en el gimnasio y ponerlo a su medida, recoger del suelo una moneda que se le ha caído a alguien o subir la bolsa a tu vecina porque lleva mucho peso, es ser solidario. Yo pensaba (a riesgo de estar equivocada) que hacer esto era lo normal. Creía que la solidaridad era otra cosa. Estaba segurísima de que ésta es y representa uno de los valores humanos por excelencia y que, por suerte o por desgracia, estamos viendo en estos últimos días en los que la DANA ha sido implacable con Valencia. Personas que ayudan a limpiar, a desescombrar, a llevar comida y agua a las que no podían salir de sus casas porque los cientos de coches, que fueron arrastrados por el agua, bloqueaban todas las puertas de edificios y locales.

La solidaridad es ver cómo durante días han cruzado un puente para llevar todo tipo de alimentos y enseres de primera necesidad. Una plataforma que separaba la destrucción de los que han tenido la fortuna de salir indemnes de una tragedia que ha dejado un número indeterminado de fallecidos y otro tanto de desaparecidos.

Solidaridad es ir de la mano y ofrecer todo lo que tenemos porque ellos no lo tienen.

Solidaridad es contar con la certeza de que llevar esperanza al otro lado de la desolación, es mirar a los ojos de los que aún tienen fe de hallar con vida a sus seres queridos.

Solidaridad es buscar a sus amigos gritando su nombre en medio de un mar de barro y lodo, y que un desconocido se acerque para unirse a una búsqueda llena de un dolor que no se puede permitir porque lo que urge es encontrarlo.

Solidaridad es contarle al mundo lo que está pasando mientras llueve torrencialmente sobre ti y apenas te queda batería para poder continuar relatando cómo todos lo han perdido todo.

Solidaridad es la labor realizada por los bomberos, la UME y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Hombres y mujeres que de día y de noche, y sin apenas descanso llegaron a Torrent, Paiporta, Chiva, Cheste, Utiel, Requena, Alfafar y Massanassa, Álora, Letur o El Ejido para salvar vidas y ofrecer una generosidad infinita (eso que ellos llaman deber) ante el desamparo, la angustia y el abandono que muchos denunciaban.

Esto es, señoras y señores, la solidaridad… Que no le confundan.

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