La tribuna

antonio Ojeda Avilés

La 'tarifa plana' de Rajoy

HAY líderes afortunados que llegan al poder en el tren ascendente del ciclo y cuyas acciones, sean cuales sean, producen pasmo porque van siempre acompañadas del éxito. En su momento, algunos líderes socialistas envidiaban a Zapatero por esta circunstancia -ay, aquella afirmación suya de que habíamos superado a Italia y ahora íbamos a por Francia-, hasta que la fase ascendente terminó y llegó la tormenta perfecta. Ahora el ciclo vuelve a cambiar hacia arriba, y hasta Portugal y Grecia saldrán finalmente de la recesión este año. Sin duda que España va mejor, más o menos a la par que Italia. Por eso Rajoy puede arrogarse en el Debate sobre el estado de la Nación el haber logrado un cambio de tendencia que en realidad le ha venido dado.

Pero debemos reconocer que en el debate parlamentario Rajoy ha anunciado una reforma que no por llegar tarde deja de ser interesante. A mi modo de ver podía haber sido la única reforma laboral del Gobierno de Rajoy, y habría evitado tanta miseria como ha concentrado este país en tan breve espacio de tiempo.

Pues bien, esa reforma anunciada consiste en la rebaja de las cotizaciones de Seguridad Social a una tarifa plana de 100 euros para todo contrato fijo que se celebre en las empresas españolas. Ocurre que en España las cotizaciones son altísimas, con lo que naturalmente impacta en el precio de los productos situándolos en unos niveles no competitivos. Consciente o inconscientemente, los analistas aluden siempre al elevadísimo coste laboral unitario, en el que se suman dichas cotizaciones a los salarios para dar como resultado el convertirnos en campeones del coste inasumible.

El Gobierno actual podía haber aprovechado la feroz subida del IVA en 2012 para haber reducido las cotizaciones, pero no lo estimó oportuno, y sólo hubo recortes cosméticos -ahí están la Ley 3/2012 y el Real Decreto-Ley 4/2013 con reducciones de cuotas para el empleo en ciertos casos- que resultaron, como viene siendo habitual, en empobrecer los ingresos de la Seguridad Social por una vía que debería haber ya finiquitado. Ahora se decide a hacerlo, y en principio es una gran noticia para las empresas y para la competitividad de los productos españoles, a poco que sepamos que 100 euros no son nada frente a la abultada cotización que las empresas deben pagar actualmente.

Si el sueldo bruto de los españoles ronda de media los 1.639 euros mensuales, los empresarios están pagando actualmente 386 euros de cotización a la Seguridad Social sólo por contingencias comunes, a los que deben añadir la cotización por riesgos profesionales, por horas extra, desempleo, formación y Fogasa, además de la cuota del trabajador, de donde podremos adivinar el alivio que supondrá la tarifa plana que se anuncia. Si somos campeones europeos actualmente en exportación, cabe deducir el impulso nítido con que irrumpiremos en muchos otros sectores económicos, incluso allí donde los alemanes campean en solitario gracias a sus bajísimas cotizaciones a la Seguridad Social.

Hay dos aspectos que, no obstante lo anterior, me producen algo de zozobra.

El primero radica en el llamativo hecho de formularse la rebaja como una tarifa plana. Sin duda tiene un efecto visual magnífico, como un shock propagandístico en tiempos electorales, pero la tarifa plana lleva consigo el beneficiar a unos y perjudicar a otros. Sin duda que para los sueldos altos, y por cuanto las cotizaciones se calculan como porcentajes del salario (el 23,6% por riesgos comunes que pagan los empresarios), los 100 euros serán una ganga y se harán contratos a porrillo para los mandos altos e intermedios, pongamos por caso. En cambio el joven que recibe una oferta de empleo de 646 euros mensuales, y cuyo empresario cotiza 152 euros por riesgos comunes, se beneficiará de una reducción mínima, y habrá que ver, en fin, cuál será el tratamiento respecto a los contratos a tiempo parcial, abocados a los empleos basura desde el Real Decreto Ley 16/2013 del pasado diciembre.

El segundo aspecto a tener en cuenta consiste en que la tarifa plana beneficiará a casi todo el país, aunque habrá un gran perdedor, de enorme importancia: la Seguridad Social. No ingresar 286 euros de promedio por trabajador y mes significa una pérdida anual de 3.432 por trabajador y de millones de euros en el conjunto de los casi seis millones de desempleados potencialmente destinatarios de la medida. Después de ver lo que estamos viendo en sanidad, dependencia, pensiones etcétera, nos asalta la duda de si la tarifa plana no consistirá en realidad en un regalo envenenado, y de si no estaremos asistiendo a una maniobra más para derribar al Estado de bienestar y dar paso incontenible a los bancos y aseguradoras. En lo cual creo que el ministro Montoro está minusvalorando los efectos caóticos de una quiebra de la Seguridad Social.

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