las dos orillas

José Joaquín León

La trilogía española

EN la literatura y el cine abundan las trilogías de los grandes autores. Es algo muy del gusto americano. La trilogía USA de John Dos Passos, la trilogía americana de Philip Roth, la trilogía de Nueva York de Paul Auster… Y otras muchas trilogías, americanas o no, que harían la lista interminable. En España somos menos dados a triplicar, aunque Francisco Umbral escribió Trilogía de Madrid cuando le publicaban libros y no pasaba como ahora, que están sin reeditar. Sin embargo, en el fútbol no se conocía ninguna gran trilogía, hasta que llegó la mejor España y fue rebautizada como La Roja, en tiempos de Zapatero.

Los últimos triunfos le han dado mucha fuerza, muchos ánimos al país. Podemos ser los campeones de Europa del paro, pero si lo somos también del fútbol se alivia con ese bálsamo. En vez de cantar "Yo soy parado, parado, paradooo", podemos corear lo de "Yo soy español, español, españoool". ¿Y qué, si tú no has marcado ningún gol? Así la leyenda se agiganta, aprovechando una generación inolvidable, que es como se consiguen las grandes hazañas. Tienen que nacer una serie de señores para que pasen determinados acontecimientos históricos, buenos o malos. Se vio, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial o ahora con La Roja.

También se ha visto que Rajoy no es gafe, una buena noticia para España. Zapatero no era gafe. Era todo lo malo que puede ser un presidente, incluso más, pero gafe no. Tenía una flor ahí, como decían de Cruyff; y así ganó lo suyo, cuando hubiera sido mejor para todos que perdiera. Mariano venía de ganar a Merkel la final de los rescates. Fue un fin de semana malo para la señora, que por añadidura se quedó sin Alemania en la final de la Eurocopa. Rajoy estaba imparable. Fue al palco y ganó España por 4-0. Sus detractores ya sólo critican por qué estaba en Kiev, en vez de ir al incendio de Valencia. Respuesta: porque jugaba España y porque no es bombero, tampoco lo iba a solucionar.

España ha ganado la Eurocopa porque Casillas encajó un gol en el primer partido y ninguno en los cinco que siguieron. Casi se estropea todo en la semifinal, por tenerle demasiado respeto a Cristiano Ronaldo. Pero apareció la versión sublime en la final, que es donde se crecen los campeones. Ahí fue cuando Italia quiso jugar de tú a tú, sin ser lo mismo. Ahí fue cuando se vio que Pirlo no es como Xavi. Ahí se vio que esta selección no tiene una estrella tipo Messi, porque la estrella ya está en el uniforme de todo el equipo.

La trilogía española se ha culminado con Vicente del Bosque, que no es Cervantes, pero como si lo fuera. La trilogía española hizo el rescate de la alegría, ha sido como un corte de mangas a la prima de riesgo. Y ahora les han pedido que ellos donen sus primas.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios