Las dos orillas

josé Joaquín / león

¡Que viene la ola!

SIEMPRE fue España un país con un gran sentido del humor negro, más aún Andalucía, donde la gracia y la simpatía abundan. A lo largo del siglo XIX, eran frecuentes los cambios de Gobierno. Sólo en la Primera República tuvieron cinco presidentes en menos de dos años. Son bien conocidos los dramas personales que esos cambios originaban, pues según ganaban los unos o los otros peligraban los empleos. Aquí el amiguismo y el peloteo con el poder siempre han funcionado. Ahora, por culpa de irse Griñán antes de tiempo, Andalucía se prepara para nuevos cambios. Algunos consejeros ya tienen la cabeza dispuesta para el sacrificio. Y los partidarios de Susana se frotan las manos: ¡que viene la ola!

A ver a quién se lleva la ola por delante. Por culpa de irse Griñán, saldrá Luis Planas por la puerta de atrás. Propongo un desagravio. Cuando Planas dijo que se presentaría a las primarias, se publicaron infinidad de artículos y declaraciones, calificándolo como "hombre de paja", como artífice de un paripé para encumbrar a la compañera Díaz. ¿Dónde está la paja de Luis Planas? Por querer darle un nuevo aire al asunto, Planas se ha quedado como el loco de la película. Lo suyo no gustó ni a la oposición del falso paripé, ni a Griñán por poner en entredicho sus designios, ni a Susana por rivalizar con ella, ni a los críticos del PSOE que lo ningunearon, ni a nadie. Planas se quedó vendido ante su conciencia, y eso significa que se le abría la puerta de salida como consejero.

Estos cargos son para los más leales; o sea, para los que no piensan por su cuenta, o siempre dicen que sí y ponen cara de alegría. Ahora casi todos han sido susanistas desde que ella se dedicaba a las catequesis en Triana. Ahora los suyos esperan, mientras los más griñanistas de Griñán están en fase de capa caída, rumbo a su casa. Ahora Valderas y los de IU ponen la mano, como antes, pues ellos tienen la llave que abre o cierra la puerta de la política de izquierdas, o de lo que haga falta.

Llega un tiempo de cambios. No es lo mismo. Consejeros hay que saldrán, como otros que ya pasan por imputados, tras el paso por otros cargos (para los que no tenían ni idea, ni para consejeros tampoco, pero fueron de los suyos cuando tocaba). Ahora tocan otros la flauta, por casualidad. Llegan tiempos nuevos, que serán de nuevos delegados provinciales y de nuevos colocados de menor nivel. En todo eso, algunos sabrán sobrevivir a la ola.

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