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Un nuevo discurso real en el momento adecuado

El discurso del Rey se ha producido cuando le correspondía, después de que Sánchez compareciese en el Congreso

Por segunda vez en su reinado, Felipe VI se dirigió ayer a la nación de forma extraordinaria. La primera vez, como se recordará, fue el 3 de octubre de 2017, cuando los graves acontecimientos en Cataluña le obligaron a dar un paso adelante para defender el Estado de Derecho y la soberanía nacional, amenazados por un referéndum ilegal y, por lo tanto, antidemocrático. Sin embargo, el discurso de ayer, provocado por la pandemia del coronavirus, fue de naturaleza muy distinta. El Rey quiso hablar a los ciudadanos para, en consonancia con el Gobierno, llevar a todos los hogares un mensaje de esperanza en el futuro, así como de aliento a todos los profesionales, especialmente los sanitarios, que están trabajando sin descanso para afrontar la mayor crisis sanitaria que vive España desde la gripe de 1918. Algunos, sospechosamente los que han puesto a la Corona en el punto de mira, han criticado la tardanza de la aparición real, lo cual no deja de ser un reproche un tanto forzado. La aparición del Monarca se ha producido cuando le correspondía, después de que el Gobierno haya tomado las medidas pertinentes y de que su presidente, Pedro Sánchez, diese cuentas de las mismas en el Congreso de los Diputados.

A nadie se le escapa que el discurso del Rey llega en unos momentos muy difíciles para la propia institución monárquica, tras el comunicado del domingo en el que don Felipe se desvinculaba de la herencia de su padre, Juan Carlos I, y le retiraba la asignación oficial por unas presuntas comisiones que el Monarca emérito habría cobrado por la construcción del AVE en Arabia Saudí. De hecho, los sectores más antimonárquicos aprovecharon la intervención de Felipe VI para promover una cacerolada que tuvo especial incidencia en Cataluña, donde el independentismo nunca le perdonará su intervención para frenar el disparate del 1-O. Es del todo rechazable el intento del nacionalismo catalán de utilizar la crisis del coronavirus para sus objetivos políticos. Ya lo hizo Quim Torra cuando intentó el aislamiento de Cataluña en bloque, y ahora lo hacen las organizaciones independentistas al boicotear una alocución real que sólo pretende llevar un poco de aliento a la sociedad española en unos momentos muy difíciles. Lo menos que se espera de un Jefe del Estado en momentos como el actual es que se dirija a los ciudadanos. Sobraban caceroladas, mezclar churras con merinas. No es éste el momento de los intereses políticos y partidistas, sino de enfrentar una pandemia que aún no sabemos cómo acabará.

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