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Un plan de choque imprescindible

Vamos a vivir tiempos muy duros, con una bajada de los ingresos fiscales del Estado unida a un incremento del gasto público

A medida que pasan las horas, los españoles vamos comprendiendo que estamos ante algo mucho más grave que una emergencia sanitaria. Con ser la salud de los ciudadanos lo más importante, a nadie se le escapa ya el importantísimo impacto negativo que tendrá en la economía el ineludible estado de alarma en el que nos encontramos, que prácticamente ha paralizado y aislado al país. No nos cabe duda de que las medidas adoptadas por el Gobierno (y apoyadas por la oposición) son estrictamente necesarias. Con "disciplina social" (como le gusta repetir a Sánchez) conseguiremos derrotar a un virus que, sin embargo, va a dejar cicatrices importantes en el cuerpo social. Son cientos de miles de españoles los que viven estos días de confinamiento con la angustia de no saber muy bien qué va a ser de su negocio o de su puesto de trabajo. La heroicidad no es tanto permanecer en el interior de casa como hacerlo con la certeza de que es sumamente perjudicial para la economía familiar. Por eso, el plan de choque anunciado ayer por Pedro Sánchez, en consonancia con otros que se están llevando a cabo en Alemania o Francia, es absolutamente imprescindible. En total, son 200.000 millones de euros los que se quieren inyectar en nuestra economía, una cifra que produce escalofríos y que, como dijo ayer el propio presidente del Gobierno, es la mayor movilización social y económica de la historia democrática española. El plan tiene tres objetivos principales: facilitar la liquidez a las empresas gracias a una línea de avales públicos (para ello se destinarán 100.000 millones de euros), facilitar las regulaciones de empleo temporales (sin las cuales muchas pymes no podrán subsistir) y ayudar de diferentes formas (como la moratoria del pago de las hipotecas) a los individuos y familias que más van a sufrir las consecuencias económicas del estado de alarma. Todas estas medidas, como hemos apuntado, son acertadas y merecen el apoyo unánime de los partidos y la sociedad. Pero sería ingenuo pensar que el peligro de la recesión ya está sorteado. En el futuro vamos a vivir momentos muy duros en los que se dará una tormenta perfecta, la de la bajada de los ingresos fiscales unidos a un aumento enorme del gasto público. Por ello, el presidente quiso hacer un llamamiento a la solidaridad entre todos los españoles. En la mano de muchos está la posibilidad de aliviar en algo la situación de los ciudadanos que se llevarán la peor parte de esta crisis.

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