Tribuna

juan carlos rodríguez ibarra

Ex presidente de la Junta de Extremadura

El oficio de periodista (y II)

El oficio de periodista (y II) El oficio de periodista (y II)

El oficio de periodista (y II) / rosell

En mi anterior artículo contaba las difíciles situaciones en las que se verán interrogados los futuros periodistas sobre qué hacer si se encuentran con hechos como los descritos y que pueden vivir en cualquier momento. Para situar a los que no leyeron la parte primera, describo una de esas circunstancias: Un Vvcepresidente de un Cobierno de una comunidad autónoma explica a los componentes de su grupo parlamentario las razones por las que él cree que estratégicamente sería mejor prorrogar los Presupuestos de la comunidad que intentar aprobar unos nuevos, sabiendo que el Gobierno no tiene mayoría suficiente para aprobarlos. Alguien del grupo graba subrepticiamente esa intervención y se la pasa a un medio de comunicación.

Si usted fuera el conductor del programa en el que se ordenó emitir la grabación, ¿qué haría? ¿Qué predominaría para usted: el derecho de los oyentes a una información de cierta importancia o el derecho del político grabado a su intimidad? ¿Estaría usted seguro de que su emisión no violaría la ley? ¿Estaría usted seguro de que la grabación no es más que una parte de lo que dijo el vicepresidente? La grabación se hizo en el mes de julio, ¿por qué le han ordenado que la emita en noviembre, cerca de las elecciones autonómicas? Si les han pasado ahora la grabación, ¿qué interés mueve al que la retuvo durante meses? Si emite lo grabado, ¿estaría usted posicionándose con un partido frente a otro? ¿Estaría usted traicionando su independencia y neutralidad para perjudicar a un partido frente a un tercero?

Uno de los más prestigiosos comunicadores que ha tenido España, Iñaki Gabilondo, cayó en la tentación y publicó en su programa una grabación ilegalmente obtenida. Fue presionado por su director que le dijo que en ocasiones como esas hay que ser periodista. ¿Ser periodista es participar de un robo que alguien cometió contra la intimidad de una persona? Parece ser que Gabilondo se arrepintió a toro pasado de lo que hizo.

Los ejemplos anteriores y este de más arriba ponen de manifiesto lo importante y lo difícil que resulta ejercer un oficio tan importante para la democracia y la libertad. Y ahora que esas preguntas no se las hacen quienes practican un periodismo de inmediatez, transmitiendo lo primero que ven, es importante poner en valor la profesión de periodista profesional. Hay gente que piensa que el periodismo de la inmediatez va a acabar con el profesional. Mi opinión difiere de ese temor. Hay mucha gente que tenemos en casa un delantal de cocinero, una freidora de aire y una Thermomix o equivalente. Hacemos comida, pero estoy seguro que los grandes chefs no nos tienen ningún temor; saben que no somos competencia. La mayoría somos cocineros aficionados, eventuales y reiterativos. Los chefs son profesionales y creativos. Los aficionados copiamos recetas; los chefs las crean y saben conjugar sabores y productos.

De igual forma, somos millones los ciudadanos que tenemos carnet de conducir, clase B, y tenemos coche. ¿Creen ustedes que los pilotos de Fórmula 1 temen que tantos conductores de clase B podamos quitarle el sitio en los circuitos?

La diferencia que existe entre un cocinero aficionado y un chef y la que existe entre un conductor, clase B, y un piloto de Fórmula 1 es la misma que existe entre un periodista aficionado y amigo de la inmediatez y un periodista profesional. Ambos tienen a su disposición las mismas herramientas y ambos transmiten información. En eso se parecen, pero en otras cosas mantienen enormes diferencias: el periodista eventual, aficionado y amigo de la inmediatez, normalmente se dedica a ganarse la vida de otra manera, trabajando en otras profesiones o estudiando otras materias. Cuando decide emitir una información, los hace por afición, por hobby o porque, casualmente, estaba allí, en el lugar de la noticia. Por el contrario,el periodista profesional vive de su profesión de informador, a la que le dedica la mayor parte de su tiempo. No da una noticia porque casualmente estaba allí, sino que la busca e intenta informar objetivamente para controlar y poner coto a quienes ocupan algún tipo de poder. Muchos de esos poderes pueden tener la tentación de poner en peligro la libertad de los ciudadanos y, por eso, el periodista profesional tiene la responsabilidad de defender la libertad si se sintiera amenazada por quienes pudieran socavarla.

Si un periodista profesional hace el mismo periodismo que un aficionado está poniendo en peligro la profesión periodística y la credibilidad de los medios. Si un profesional hace el mismo periodismo que un aficionado virtual demostrará que cualquiera puede ser periodista y concluirá que no merece la pena la existencia de Facultades de periodismo. Discrepo. Pienso que las herramientas que permiten la existencia de periodistas de la inmediatez ponen en valor la profesión de periodista si se quiere hacer un periodismo profesional de la mediatez completa frente a lo inmediato e incompleto.

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