Balance de la limpieza tras el Plan Romero

La basura en el camino al Rocío se reduce tras el repunte de 2017

  • La Diputación recoge 82 toneladas frente a las más de 150 del año pasado

  • Atribuye el bajón a la caída del consumo por el frío y a la mayor implicación de los peregrinos 

  • La cantidad equivale a los residuos de un barrio de Sevilla con más de 3.700 vecinos 

El Vado del Quema, abarrotado durante el paso de una hermandad de Sevilla. El Vado del Quema, abarrotado durante el paso de una hermandad de Sevilla.

El Vado del Quema, abarrotado durante el paso de una hermandad de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

Después de varios años en los que los residuos que se recogían en caminos públicos de Sevilla y en las zonas de acampada que usan las hermandades del Rocío se habían ido incrementando de forma muy importante, parece se vuelve a la mesura. Según el balance de la Diputación, que desde 1992 asume esta limpieza dentro del Plan Romero, este año se han retirado de estas áreas de Sevilla algo más de 82 toneladas de residuos, en un operativo que se cerró el 19 de junio, días después del final del camino de vuelta.

La cifra supone un descenso importante con respecto al año pasado, cuando se llegó a las 154 toneladas. Según la ingeniero responsable de organizar la recogida, la reducción puede estar motivada por varios factores. Por un lado, es un hecho que las hermandades son cada vez más cuidadosas y llevan sistemas propios para gestionar sus residuos, con la contratación incluso de cubas a empresas particulares. La cosa se puso mucho más seria, además, desde que el Ayuntamiento de Aznalcázar intentó implantar una fianza a las hermandades para paliar éste y otros impactos que la romería tiene en sus pinares.

Ha influido, por otro lado, que algunas hermandades han cambiado sus zonas acampada a fincas privadas, donde el dispositivo no actúa. Y ha sido determinante la climatología. Porque a diferencia del año pasado, cuando el camino al Rocío se desarrolló con temperaturas del todo veraniegas, los días han sido bastante más fríos.

La recogida manual de basura que quedó dispersa no finalizó hasta el 19 de junio

Según los técnicos, ello se refleja en un “menor consumo de líquidos” y en los envases que los peregrinos van dejando por el camino en depósitos habilitados o fuera, porque en estos datos está también todo lo que se ha tenido que retirar manualmente. La cifra de este 2018 ha sido muy parecida a la de 2016, cuando la lluvia dejó a muchos peregrinos en casa.

De esas 82,02 toneladas de residuos, 33,70 se recogieron en el camino de ida, desde el día 18 al 24 de mayo y siempre sólo en los caminos de Sevilla. El camino de vuelta, del 25 al 31 de mayo, dejó más basura: un total de 44,62 toneladas. Entre el 1 y el 19 de junio se lleva a cabo una limpieza más minuciosa y manual de zonas de acampada y pernocta y caminos, de las que salieron 3,68 toneladas. En el Vado del río Quema se retiraron 20 kilos de vidrio.

Para poder calibrar lo que supone esa basura recogida en parajes por donde el resto del año sólo transitan agricultores, ganaderos, paseantes y ciclistas se pueden usar como referencia las estadísticas de Lipasam. Según éstas, en 2016, cada sevillano generó, de media, algo más de un kilo de basura al día. Es decir, las 52 toneladas ó 52.000 kilos de basura recogidos en los 14 días que dura el tránsito de las hermandades es lo mismo que hubiera generado una población de algo más de 3.714 personas con un consumo similar al de cualquier barrio de la capital.

La Diputación ha destinado 57.000 euros al dispositivo, 3.000 más que el año pasado

Aunque en este caso se trata de una ciudad que se mueve por el campo y donde la basura que no queda bien recogida en los contenedores habilitados termina dispersándose, enredándose en la maleza y no es fácil limpiarla. Los propios responsables trasladan, por ejemplo, que nada tiene que ver con la limpieza que se puede hacer en la feria de Sevilla, por el hecho de tener que internarse en “parajes sensibles”, por los que hay que volver varias veces.

La retirada de basura y limpieza tras la romería ha costado este año algo más de 57.000 euros3.000 euros más que en 2017– y se ha adjudicado a una nueva empresa, distinta a la de otros años: Cespa, Gestión de Residuos S.A. (del grupo Ferrovial Servicios). En ella se han empleado 22 trabajadores, de diversas categorías, como operarios, conductores de distintos tipos de vehículos, capataz, encargado general de los servicios, técnico de enlace para trabajos previos o administrativo para la gestión documental, entre otros. Los residuos han sido trasladados par su tratamiento a la planta de la Mancomunidad de La Vega.

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