Etapa 3

Vía de la Plata: Castilblanco de los Arroyos-Almadén de la Plata

Almadén de la Plata, desde el Cerro del Calvario. Almadén de la Plata, desde el Cerro del Calvario.

Almadén de la Plata, desde el Cerro del Calvario. / E.S.B.

La etapa más dura en la provincia de Sevilla. Es larga, físicamente exigente, no hay poblaciones durante el recorrido y llega a ser peligrosa en verano por el calor. El recorrido es de 28,2 kilómetros y presenta dos partes muy diferenciadas.

La primera es la más monótona. Se abandona Castilblanco por la carretera SE-5405 y se avanza por ella durante 16 kilómetros. No hay mucho tráfico, pero siempre hay que estar atento. El trazado va en un ascenso constante dejando fincas a los lados.

La carretera pasa ante la puerta de la famosa Dehesa Yerbabuena La carretera pasa ante la puerta de la famosa Dehesa Yerbabuena

La carretera pasa ante la puerta de la famosa Dehesa Yerbabuena / E.S.B

Por fin se llega a la entrada de la finca Berrocal. Tiene una puerta grande y carteles informativos. Desde aquí, la situación mejora. El paisaje de dehesas es muy bonito y hay algunos tramos de sombra. Tras vadear varias veces un arroyo, el perfil comienza a hacerse más más abrupto. Las pistas de tierra comienzan a subir y bajar hasta colocarse a la falda del Cerro del Calvario. Aguarda una dura rampa de gran inclinación durante casi un kilómetro. Arriba, un bonito mirador y una bajada pavimentada a la meta: Almadén de la Plata.

Para echar el día, la mejor opción puede ser optar por la ruta circular de la finca Berrocal. En caso contrario, habría que  dejar el coche junto a la puerta de la misma finca, al lado de la carretera, y avanzar hasta el Calvario (subirlo o no ya es decisión del caminante). Después toca volver. En total serían unos 20 kilómetros, ida y vuelta.

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