Un 'ángel' llamado Fernando

Un empresario de Lebrija, directivo de una constructora, facilita empleo a dos parados que se encontraban en huelga de hambre en el Ayuntamiento de Jerez

Antonio Lozano, Fernando Calderón y Francisco Perea en las obras del edificio en San Benito de Jerez.
Laura López / Jerez

Bajo guadalquivir, 02 de agosto 2010 - 05:01

Fernando Calderón se ha convertido en el ángel de la guarda de Francisco Perea y Antonio Lozano, dos jerezanos en paro que hasta hace una semana no habían oído hablar de Construcciones y trabajos lebrijanos. Éste es el nombre de la empresa de Fernando Calderón, un empresario de Lebrija de 42 años que, en 1999, dejó el negocio de las pinturas y constituyó otro, de construcción, junto con dos emprendedores más, amigos suyos y aficionados al alpinismo y a los trabajos verticales.

El pasado 20 de julio, Fernando Calderón se dirigió al Ayuntamiento de Jerez para firmar un convenio de colaboración con la Junta de Andalucía para invertir más de 500.000 euros en el proyecto de rehabilitación de tres edificios del barrio de La Constancia. Momentos antes, el empresario se topó con dos individuos que apenas tres horas antes habían iniciado una huelga de hambre por su situación económica y su necesidad de encontrar un empleo. Francisco Perea y Antonio Lozano, desempleados desde hace meses, pendientes del embargo de sus propiedades. "Encontrarme con dos personas que exponían a través de carteles su mala situación económica me conmovió; pienso que, además de ser necesitados, deben ser personas válidas, positivas y estoy seguro de que son buenos trabajadores", comentó el constructor que se dirigió a ellos inquieto "porque yo también he sido trabajador".

No necesitó más razones para contratar a estos dos desempleados. Sin alcanzar ningún acuerdo entre la empresa y el Ayuntamiento de Jerez, los dos trabajadores ya han comenzado a trabajar en una obra de reforma en el barrio de San Benito, una de las primeras obras de rehabilitación que se está llevando a cabo en dicha zona con el objetivo, entre otras cosas, de instalar un ascensor para abrir posibilidades a los discapacitados de la zona que no pueden siquiera bajar a la calle. La obra tiene prevista estar terminada para el mes de octubre, pero "Francisco y Antonio tendrán trabajo siempre que demuestren sus cualidades".

La noticia fue recibida por ambos desempleados con los brazos abiertos. Para Francisco Perea fue como si le hubiera tocado la Lotería. En el tajo, ambos mostraron en su cara la mejor de sus sonrisas por haberse encontrado con este empresario que les ha devuelto la felicidad.

Los dos desempleados llevaban en huelga unas escasas tres horas cuando se cruzaron con el empresario lebrijano, pero con anterioridad habían realizado otra protesta de seis días en huelga de hambre. "Mi mujer está loca de alegría desde que se enteró de la buena noticia, de que tengo trabajo", comentó Francisco Perea, que, como Antonio Lozano, había trabajado antes como oficial de obra. Ahora son peones, "pero si desempeñan bien su trabajo en el momento en que haya hueco libre de oficial será para ellos", aseguró el constructor.

Desde que el empleo de estos dos jerezanos se hizo público, Fernando Calderón no ha parado de recibir correos electrónicos de otros desempleados pidiendo ayuda, pero "no puedo responder a todas las solicitudes que me están llegando, es imposible para mí", se disculpó el constructor.

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