Al bloque desalojado en Camas se le hizo una revisión técnica hace un año
Hoy está prevista la primera evaluación de los daños producidos el pasado viernes · El Ayuntamiento de la localidad ha comunicado a los afectados que ya no puede costearles más la estancia en el hotel
Hace algo más de un año, los vecinos del bloque 2 de Jardines de Atalaya, en el término de Camas, desalojados el pasado viernes y que ya han pasado tres noches fuera de sus hogares, pagaron un extra de 3.000 euros cada uno para costear una revisión del edificio, que incluyó reformas puntuales de todos los pisos y una revisión quincenal por parte de un equipo de arquitectos.
Pese a esos arreglos, las grietas siguieron apareciendo por doquier, y la situación se agravó cuando se desplomó el techo del cuarto de baño de un cuarto piso. El Ayuntamiento de Camas ya les ha advertido, ellos hablan de que les ha dado "un ultimátum", de que a partir de hoy dejará de sufragarles la pernocta en hoteles y que tampoco tiene activos financieros para colaborar en la subvención de las reformas. Al hotel Suites Kris Vega del Rey, donde han permanecido por cuenta municipal una treintena de afectados, llegó ayer un rumor preocupante. "El que quiera entrar a por algo no puede ir solo, tendrá que ir con un policía. Vecinos del bloque 1 han oído caer cascotes a las cinco de la mañana".
No contaban con estos días de hotel en pleno mes de septiembre. Diego de Portafax, tinerfeño de nacimiento, montador aeronáutico, hijo de un antiguo cónsul del Senegal en Canarias, vive de alquiler con Joaquina, su mujer, y sus dos hijas, en un piso que le alquiló hace ocho años a una funcionaria de la Junta de Andalucía. "El sexto C. En cuanto me asomé al balcón, me enamoré del piso".
Para Antonio Martín y Eloísa Morales, este piso, el primero D, tiene un valor sentimental. Antonio es sevillano de la calle Torneo. Con 17 años, a finales de los años 50, se fue a Madrid a ganarse la vida como agente publicitario. Después de una primera etapa matrimonial, conoció a Eloísa Morales, cordobesa, cuyo nombre era Maruja Reyes cuando formaba parte del elenco artístico que acompañaba a Juanito Valderrama, Farina o Tony Leblanc. "Queríamos volver a Sevilla para vivir aquí la vejez. Se añora mucho la tierra", dice Eloísa. Vieron pisos en la Macarena, en Rochelambert, en el Cerro del Águila. "En todos sitios, menos en Triana, que estaba carísimo. Queríamos un sitio donde nos cupieran los muebles". Los muebles que ahora no pueden sacar.
El problema de Antonio y de Eloísa, como el de otros vecinos, es que si no pueden volver no tienen dónde ir. Las dos hermanas de Antonio se casaron con sendos americanos y sus padres se fueron al país de sus yernos. Allí murieron sus progenitores, él en El Paso, ella en New Jersey. Antonio nunca quiso cruzar el charco. "Me dan pánico los aviones. Ni aunque me den un piso". "No hable mal de los aviones, yo le ofrezco todas las garantías", tercia el montador aeronáutico.
"Atalaya eran las flores, las rosas, una piscina preciosa". Otra de las vecinas, la segunda más antigua, recuerda los buenos tiempos. Antes de que llegaran las grietas. Los bloques formaron parte de una promoción de Explosivos Riotinto. "La empresa ya no existe, pero habrá algún tipo de responsabilidad civil", comenta Diego de Portafax. Dicen que estaban previstos más bloques y que las tuberías que hicieron, desproporcionadas, enormes, provocaban cuando había averías chorros de agua "que llegaban hasta el séptimo piso, era un géiser".
No es la primera vez que los alojan en un hotel. Joaquina, la mujer del montador aeronáutico, recuerda cuando los desalojaron y estuvieron en el hotel Alamillo.
Ismael Alonso es de los vecinos más nuevos. "Llevo sólo seis meses. Tengo que entrar. Me he quedado sin ropa. Si es preciso, me hago una escalera de emergencia". Cuentan el caso de una chica que se fue de alquiler hace dos meses y le ha pedido a los dueños la fianza. Los primeros residentes pagaron por estos pisos hace 30 años 1.900.000 pesetas. A Antonio y Eloísa les costó 17 millones el suyo hace seis años. Entre la crisis inmobiliario y el deterioro de este inmueble, temen que se produzca una devaluación galopante en el mercado.
Tienen palabras de agradecimiento para la dirección del hotel y los servidores públicos: "Los bomberos bajaron a una señora impedida que vive en un noveno".
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