La nueva guardería de Tomares abre 2 años después sin ayuda de la Junta
El Ayuntamiento la adjudica a una empresa y renuncia al canon para subvencionar plazas.
La segunda guardería municipal de Tomares, ubicada junto a la rotonda del parque empresarial Zaudín, ha comenzado a funcionar este curso tras dos años y medio terminada del todo y equipada, pero vacía. Según justificó ayer el Ayuntamiento en un comunicado, el retraso se ha debido a los intentos infructuosos porque la Junta firmara un convenio para concertar el centro y subvencionar las plazas de los alumnos, en función de la renta de las familias, como en la otra guardería municipal. Ante la falta de respuesta, se ha sacado a concurso la gestión y la ha adjudicado a la empresa Assitel Servicios Asistenciales. Según fuentes municipales, los precios y las subvención de las plazas, en función de la renta, son similares a los de la otra guardería municipal, pero la parte subvencionada la asume el Ayuntamiento, renunciando para ello al canon que tendría que recibir de la empresa.
Ha sido la fórmula por la que ha apostado el gobierno que dirige el alcalde José Luis Sanz (PP) para evitar que el centro -con 74 plazas para niños de hasta tres años y cinco clases en un edificio nuevo de 500 metros cuadrados- siguiera cerrado, cuando en el municipio hay demanda. El nuevo centro se ubica junto a las urbanizaciones La Cartuja y Olivar de Aljamar. Además de las guardería municipales, hay plazas privadas.
Pero no es el único caso que guarderías nuevas, hechas con dinero público, y cerradas que se ha dado y se da aún la provincia. Muy cerca de Tomares, en la barriada camera de La Pañoleta, sigue vacío otro moderno centro, desde que las obras se recepcionaron en julio de 2012. En la guardería, se invirtieron 765.000 euros, el 20% aportado por el Ayuntamiento de Camas y el 80% por la Junta.
A pesar de que el convenio que se firmó en su día entre ambas administraciones para desarrollarlo recogía el compromiso de la Junta de conveniar plazas, la Consejería de Educación no lo tiene previsto ahora, con lo que el centro, al que le falta el equipamiento, sigue cerrado. Desde hace año y medio el Ayuntamiento paga a una empresa de seguridad para que tenga vigilancia y evitar los actos vandálicos.
El alcalde de Camas, Rafael Recio, confirmó ayer que la situación no ha variado y que sigue a la espera de que "la Junta cumpla con el compromiso que firmó". Aunque podría abrirlo sin ese concierto, el regidor defiende que en una barriada obrera y de extracción humilde, especialmente castigada por la crisis, la fórmula de la gestión privada sin plazas concertadas sería inviable. El grueso de las familias no puede pagar el coste total del servicio y no habría forma de obtener la rentabilidad para la empresa. El Ayuntamiento, en las condiciones actuales, tampoco puede asumir un coste que corresponde a la Administración autonómica. "El compromiso era social", insiste el regidor camero, quien ha subrayado que una guardería pública era una vieja demanda en La Pañoleta.
Recio ya envió una carta a la anterior consejera de Educación y ha renunciado a construir otra guardería municipal en la barriada de Hiconsa, para cuyas obras se aprobó incluso una subvención, hasta que se solvente la situación del centro de la Pañoleta.
La Junta ha pagado recientemente los atrasos que debía del curso pasado a los centros que ya están concertados y, justo ahora, ha renovado, hasta el año 2017, los acuerdos que ya tenía en vigor.
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