Agustín Villar Iglesias | Navegante, geógrafo y político “Sevilla vive de espaldas a su talento, sólo se fija en el relumbrón”

  • Actualmente, después de haber abandonado la política activa, es miembro del ‘staff’ del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Su pasión por la vela sigue intacta

Agustín Villar, en la Plaza de la Magdalena. Agustín Villar, en la Plaza de la Magdalena.

Agustín Villar, en la Plaza de la Magdalena. / José Ángel García

Sus años en la tuna del Colegio Mayor San Juan Bosco le dieron mucho: poder recorrer toda Europa pasando la gorra y conocer a la que sería su mujer y madre de sus hijos. Agustín Villar Iglesias (La Línea de la Concepción, 1965) tiene tres pasiones: la navegación a vela, la cartografía y la política. Las dos primeras las sigue ejerciendo, de la tercera se retiró cuando, en 2015, se disolvió el Partido Andalucista, al que se afilió en 1983. Formado en la Universidad de Sevilla como geógrafo y con estudios en Geodesia y Cartografía Catastral, actualmente ocupa la Subdirección del Área de Infraestructuras de Información del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Pero, sobre todo, Villar es conocido por su época política en el Ayuntamiento de Sevilla, en la que fue director del Área de Participación Ciudadana, concejal y candidato a alcalde por el PA en 2007. No salió elegido y vivió su noche más amarga. En su faceta como navegante es asiduo del circuito de la clase crucero en el Estrecho y fue vicepresidente de la Federación Andaluza entre los años 2012 y 2016 , además de miembro de la Asamblea de la Federación Española de Vela. También ha sido presidente del Club Balonmano Base de Sevilla.

–La vela, la geografía y la política. ¿Cuál de sus tres vocaciones es la más auténtica?

–Por orden cronológico, la vela. Navego desde que tengo uso de razón, pese a que no tenía ningún antecedente más allá de que mi abuelo había sido fundador del Náutico de la Línea, que era sobre todo un club de playa. Ahora, en la familia tenemos un subcampeón olímpico, Rafael Trujillo Villar, que ganó la plata en Atenas, en la clase Finn.

–En lo que sí tenía antecedentes familiares era en la política.

–Sí, mi bisabuelo, Enrique Iglesias Ejarque, fue alcalde de Vitoria y diputado durante la época de Primo de Rivera. También fue catedrático de Física y Química. Su primer destino fue el Instituto de Jerez... Tiene algunas publicaciones, como Elementos de Física. Mi abuelo materno, asimismo, tuvo un paso fugaz por la política, y mi padre fue senador por Cádiz en la primera legislatura democrática, con la UCD. En mi casa siempre se hablaba de política, pero con mayúsculas. Había preocupación por los asuntos públicos.

–Y llegamos a la Geografía.

–Concretamente a la cartografía. Desde que entré en la carrera de Geografía e Historia tuve claro que me quería dedicar a esta disciplina.

–¿Aporta mucho a una persona la navegación?

–Todos los navegantes deportivos tenemos una frase de Pompeyo pegada en la nevera: “Navegar es necesario, vivir no lo es”... Así damos a nuestra afición un poco de trascendencia y nuestras familias nos dejan irnos los fines de semana. Navegar implica estar en un medio hostil y complicado. Miente quien diga que navega y no ha sentido miedo alguna vez. Detrás de esta afición está el gusto por la aventura, el enfrentarse a algo que no conoces... Quieres llegar al Cabo de Gata, no que te lo cuenten. Después, cuando lo consigues, no sientes nada especial, como cuando los alpinistas llegan a la cumbre.

Los soviéticos, desde Kruschev hasta Gorbachov, se empeñaron en cartografiar el mundo

–¿Alguna hsazaña de la que presumir?

–Pocas, hago mucho cabotaje en el Mediterráneo. Al sur de Valencia lo conozco casi todo. Sobre todo me gusta participar en las regatas.

–Llegó a Sevilla en el 83 para estudiar la carrera... ¿Qué tipo de ciudad encontró?

–Era la Sevilla en la que los autobuses todavía estaban pintados de azul y con la publicidad de Catunambú. Recién llegado cogí uno y quise pagar con un billete de cinco mil pesetas, de los de Carlos III. El conductor me dijo que me bajara... Menos mal que me encontré con un amigo que veraneaba en La Línea y me pagó el trayecto.

–¿Recuerda muy diferente aquella Sevilla?

-La recuerdo muy popular y alegre, pero también muy sucia y oscura... Era la época de los muros de las calles Torneo y Gonzalo Bilbao... Daba la sensación de una ciudad en decadencia, llena de hollín.

–¿Y cómo ve la Sevilla actual?

–Aquí vive gente muy válida. En la Cartuja, por poner sólo un ejemplo, está el Joint Research Center de la Unión Europea, donde trabajan los 400 funcionarios que componen la asesoría técnica y científica de la UE. Y no sabemos ni que existe... Sevilla vive de espaldas a su talento, sólo se fija en el relumbrón.

En la Plaza de la Contratación, durante el Descubrimiento, se hicieron los mejores mapas del mundo

–Hablemos de cartografía. ¿De dónde surge su interés?

–Probablemente de los muchos mapas que vi en Monitor, una enciclopedia de Salvat que era muy normal en los hogares de mi niñez.

–En Sevilla hay una muy buena escuela de Geografía...

–Sí, con maestros como Josefina Cruz, Rubio Recio, María Fernanda Pita, Florencio Zoido, Pepe Ojeda... Fueron gente que rompieron con la condición de la Geografía como ciencia auxiliar de la Historia y empezaron a darle cierto cuerpo.

–¿Queda en el planeta algún rincón por cartografiar?

–Creo que no... Los brasileños tienen quizás algunas lagunas en las series cartográficas de detalle de las zonas selváticas, pero no en las de carácter general. Otros grandes territorios, como Siberia, me consta que la URSS los cartografió sistemáticamente sin olvidarse de un sólo rincón ¡y a escala 1:25.000! Fue una obra titánica. Los soviéticos, desde Kruschev hasta Gorbachov, se empeñaron en cartografiar el mundo entero. Tenían siete factorías y 26 depósitos cartográficos distribuidos por todo el territorio.

–Tras la disgregación de la URSS, estos mapas se podían comprar en el mercado...

–El Instituto Geológico y Cartográfico de Cataluña compró a un marchante holandés, a finales de los años noventa, una colección de mapas de escala urbana (1:10.000) de algunas ciudades andaluzas. Procedían del desmantelamiento de los depósitos cartográficos soviéticos y se vendían prácticamente al peso. Los catalanes nos cedieron copias digitales para poderlas exhibir online... Es muy divertido ver La Campana escrita en cirílico... Después nosotros hemos adquirido otras series cartográficas soviéticas de todo el territorio andaluz...

Podemos decir que el primer mapa de verdad en el que aparece Isbilya es de mediados del sigo XIII

–Parece una película de espías...

–Llama la atención que, como ocurre en el caso de Sevilla, el mapa tiene información que sólo se podía obtener con una persona pisando el terreno. También tendrían el apoyo de fotos áreas. Mi teoría es que las hacían los aviones que volaban de Moscú a Canarias para renovar las tripulaciones de la flota pesquera soviética que faenaba en esas aguas a principios de los setenta.

–Ya que sale Sevilla: aquí, en esta ciudad, se hicieron muchos y buenos mapas.

–Durante la época del Descubrimiento, Sevilla fue referente mundial. En la Plaza de la Contratación se hicieron los mejores mapas del mundo. Entre sus muchas funciones, la Casa de la Contratación de Sevilla, creada en 1503, asumió la de convertirse en centro científico y geográfico, editando publicaciones de cosmografía y náutica, desarrollando la fabricación de instrumentos de navegación, produciendo cartografía, y construyendo inventos de todo tipo al servicio de la aventura de Indias.

–Esta labor requeriría buenos técnicos y especialistas en la materia.

–En 1508 se creó la figura del Piloto Mayor. El primero fue Américo Vespuccio y entre sus funciones estaba la de examinar a los pilotos de Indias (habilidades en el manejo del cuadrante y astrolabio) y la de dibujar, corregir y adicionar las cartas náuticas. También la de revisar derroteros de lo que se conocía como el Padrón Real, cuya primera edición es de 1507-1508 y que era el modelo para todas las cartas de navegar que se entregaban a los pilotos de la Carrera de Indias...

–¿El Padrón Real era una especie de atlas oficial?

–Sí, algo así. El Padrón era revisado y corregido con las informaciones que aportaban los pilotos y exploradores de la Carrera de Indias.

–Continúe...

–Posteriormente, en 1523, se creó el cargo de Cosmógrafo, que asumió las funciones del Piloto Mayor en la construcción de instrumentos de navegación (cuadrantes solares, astrolabios, ampolletas de arena…), el trazado de cartas y la custodia y adición del Padrón Real. Finalmente, se creó el cargo de Catedrático de Cosmografía a finales del reinado de Carlos V, asumiendo todas flas unciones docentes...

-Más allá de la cuestión mercantil, la Casa de la Contratación fue un centro científico de primer orden.

–Europa entera aprendió a navegar con los libros que salían de la Casa de la Contratación de Sevilla, que fue la precursora de todos los institutos geográficos e hidrográficos que hay en España en la actualidad

–Una pregunta elemental: ¿Qué diferencia hay entre plano y mapa?

–El plano representa un espacio muy reducido en el que no influye la curvatura terrestre, con una escala inferior al 1:500. De ahí para arriba hay que tener en cuenta la curvatura terrestre y ya hablamos de mapa.

–Remontémonos a los orígenes. ¿Cuándo surgen los mapas?

–En nuestra civilización occidental hay que remontarse a Ptolomeo, quien en el siglo II hizo un método para la elaboración de mapas, la Geographia. Él propuso unas dimensiones de la esfera terrestre un tanto erróneas, porque se basó en los cálculos de Posidonio y no en los de Erastótenes, que eran más exactos.

El PSOE nos robó la bandera andalucista en varias operaciones. Nos quedamos sin función en el sistema de partidos

–Otra pregunta de erudición. ¿Cuándo aparece Sevilla por primera vez en un mapa?

–Eso tiene una respuesta complicada y no soy un especialista, pero si insiste... Ptolomeo ya describe la ciudad de Hispalis y su ubicación, pero hasta época medieval no hay ningún mapa en la que aparezca. No consta ni en los que hicieron los romanos ni en el de Al-Idrisi de mediados del siglo XII, en el que la parte de Sevilla está desparecida. Con lo que podemos decir que el primer mapa de verdad en el que aparece Isbilya es de mediados del sigo XIII.

–Últimamente está de moda poner en duda la proyección de Mercator. Dicen que es colonialista y beneficia al primer mundo frente al tercero.

–Esa crítica la hizo Arno Peters, que decía que la proyección de Mercator privilegia en su representación cartográfica a los países del primer mundo. Es decir, que los pinta más grandes. Pero esto no se debe tanto a una cuestión ideológica como a otra de carácter técnico. La cartografía tiene un problema matemático que nunca se resolverá, que es trasladar de forma exacta una esfera a la superficie de un plano. No se pueden mantener a la vez las superficies, las distancias y los ángulos. Tienes que elegir uno de los tres... Gerardus Mercator, en el siglo XVI, inventó una proyección cartográfica en la que se privilegiaban las latitudes medias, que es muy adecuada para el establecimiento de rumbos y, por tanto, para la navegación. Pero no lo hizo por una cuestión ideológica, sino por utilidad... Este debate llegó incluso a la serie El ala oeste de la Casa Blanca... Los que entienden de estas cosas saben que Peters no tenía formación matemático-cartográfica para hacer una proyección. Aquello fue un jueguecito.

–Hablemos ahora de su dimensión política.

–En el 83 ya ingresé en el Partido Andalucista. Me influyó mucho mi hermano mayor, José Luis... También en mi vocación política hay mucho de irracional en el mejor sentido de la palabra. Se es andalucista porque se tiene un sentimiento, una conciencia de que se podrían cambiar las cosas si sólo tuviésemos obediencia a los intereses exclusivos de los andaluces.

–Fue cuatro años concejal en el Ayuntamiento de Sevilla. ¿Salió muy quemado?

–Al contrario, el Ayuntamiento, en el que antes de concejal estuve de director de área, fue para mí el máster que no hice en la universidad. La política me dio y enseñó muchas cosas que luego he aplicado en mi vida profesional y personal.

–Llegó a ser candidato a alcalde por el PA, pero ni siquiera salió elegido concejal.

–Fue una noche muy amarga. Por 700 votos no sacamos dos concejales... Muy amarga... Sevilla era el bastión, el referente electoral de los andalucistas en toda Andalucía, y ser yo la cabeza visible de aquel fracaso...

–Pero al andalucismo, evidentemente, no lo hundió usted. ¿Qué pasó?

–Visto con perspectiva, creo que los conflictos internos, las peleas entre Pacheco y Rojas-Marcos, influyeron menos de lo que se ha dicho. Todos los partidos los tienen y ahí están. Creo más bien que el problema fue que el PSOE nos robó la bandera en varias operaciones. Nos quedamos sin función en el sistema de partidos. El papel de defensor de la autonomía andaluza, con más o menos credibilidad, lo ha terminado ejerciendo el PSOE.

–Tras la disolución del PA, ¿os seguís viendo?

–Seguimos reuniéndonos el que era el Día del Partido, el primer domingo de primavera. Este año fue aquí en Sevilla, en la calle Castelar...

–¿En el hotel de Rojas-Marcos?

–-Sí, pero yo no pude ir porque estaba de viaje privado.

–¿Resurgirá el andalucismo?

–Creo que sí. Hay algunos que se están agrupando en distintas siglas... Pero se necesita alguien con liderazgo, algo fundamental en nuestro país. El PA nunca hubiese llegado a ningún sitio sin el liderazgo de Alejandro. Pero eso es ya cuestión de las nuevas generaciones.

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