Barcelona - Betis | La crónica

Messi liquida el espejismo del Betis (5-2)

  • El argentino entró tras el intermedio para generar la goleada del Barcelona ante las facilidades defensivas verdiblancas

  • Pellegrini quiso tutear a los azulgrana con una presión alta y sólo resistió hasta el descanso

Leo Messi intenta regatear al portero del Betis Claudio Bravo. Leo Messi intenta regatear al portero del Betis Claudio Bravo.

Leo Messi intenta regatear al portero del Betis Claudio Bravo. / Alejandro García / Efe

Si ya en la previa Manuel Pellegrini señaló que Leo Messi continúa siendo el mejor jugador del mundo, el 10 del Barcelona quiso refrendar esa opinión del técnico del Betis en apenas 45 minutos. Si se las prometían felices los béticos cuando conocieron que el argentino se quedaba de inicio en el banquillo, todo cambió en el intermedio cuando Ronald Koeman tiró de Messi para solucionar esa ineficacia de sus atacantes que había llevado el partido igualado al descanso.

El 1-1 que señalaba el marcador cuando Guillermo Cuadra Fernández envió a los jugadores a vestuarios era la mejor noticia para un Betis que había evidenciado sus problemas defensivos en ese intento de Manuel Pellegrini de tutear al Barcelona con una presión alta y casi suicida ante la velocidad de los atacantes rivales.

Sí, el Betis también dispuso de oportunidades, sobre todo generadas por esa sociedad de la banda izquierda que formaron Tello y Álex Moreno, pero que el Barcelona se quedase en un solo tanto se debió únicamente a la impericia de Antoine Griezmann, ese campeón del mundo que quiso comer en la mesa de Messi y Cristiano Ronaldo pero que tiene la puntería desviada, con fallo de un penalti incluido.

Si el francés se rehabilitó con el gol del 2-1 fue únicamente a la fantasía de Messi. Casi emulando a Pelé, como si todavía le hiciera reivindicarse ante los mejores de la historia, el argentino dejó pasar un centro de Jordi Alba engañando a la defensa y al portero para que Griezmann sólo tuviera que empujar la pelota a puerta vacía. Era el minuto 49 y el efecto Leo Messi ya se hacía notar en un partido que hasta entonces había sido más un correcalles que ese fútbol control que se esperaba de Betis de Barcelona.

La expulsión de Mandi VAR mediante, a la hora de partido y tras salvar entre palos con el brazo un remate de Dembele y con el consiguiente gol de Messi de penalti, ya dejó casi finiquitado el partido, aunque el tanto de Loren hizo atisbar una reacción bética. Nada más lejos de la realidad y el Barcelona, de la mano del 10, quién si no, puso de nuevo la maquinaria en marcha para acabar goleando.

Joaquín intenta marcharse de Jordi Alba. Joaquín intenta marcharse de Jordi Alba.

Joaquín intenta marcharse de Jordi Alba. / Alejandro García / Efe

De inicio Pellegrini había mantenido su apuesta de ejercer una presión alta, ésa misma que busca Koeman para su equipo, y eso dejó a los 22 futbolistas en apenas 40 metros y con numerosos espacios a las espaldas de ambas defensas. Las ocasiones llegaron de todos los colores, aunque con una mayor claridad para el Barcelona, que tenía más calidad en sus combinaciones en la zona ofensiva.

En 5 minutos los azulgrana acumularon sus dos primeras oportunidades con tiros de Griezmann y Ansu Fati que se marcharon desviados por centímetros. No tardó en responder el Betis con su mejor argumento del primer tiempo, con esas penetraciones de Tello y Álex Moreno que trajeron de cabeza a Sergi Roberto, sin ayudas para defender ese lateral por el que percutieron una y otra vez los heliopolitanos.

Y es que Dembele se olvidó de echarle una mano a su compañero, aunque encontró el perdón a los 22 minutos. Tras recibir una apertura de Griezmann, el francés se metió de fuera hacia dentro en el área con un recorte y conectó un zurdazo inalcanzable para Claudio Bravo.

Con el marcador a favor, el Barcelona dio un paso adelante, pero continuando con la misma ineficacia por parte de Griezmann. Primero remató fuera con la zurda tras una mágica asistencia de Pedri; el colmo para el atacante francés llegaría desde el punto de penalti, tras un claro derribo de Mandi sobre Ansu Fati. Griezmann cogió la pelota para espantar sus males, pero se encontró con magnífica respuesta de Claudio Bravo, que adivinó sus intenciones y desvió el lanzamiento.

Sanabria celebra su gol junto a Tello. Sanabria celebra su gol junto a Tello.

Sanabria celebra su gol junto a Tello. / Alejandro García / Efe

El meta chileno dejó el partido abierto y bien que lo aprovecharía el Betis antes del intermedio. Si Tello ya pudo poner el empate en un remate con el interior tras una nueva incorporación y centro de Álex Moreno sería Sanabria el que aprovechase un pase del extremo catalán para poner el 1-1 antes de que Cuadra Fernández señalase el descanso.

Esa igualada era la mejor noticia para el Betis, pero también obligó a que Koeman tirase de su arma definitiva, un Messi que se había comido las uñas en la grada en el primer tiempo y que entró al césped con esa voracidad que siempre lo ha distinguido. Su sola presencia ya desactivó al Betis, cada vez con más dificultades para ejecutar la presión; su implicación en el juego fue decisiva para que el Barcelona anotase un tanto detrás de otro. E incluso el argentino se reencontró con un gol en jugada, después de un taconazo genial de Sergi Roberto que lo dejó solo ante Bravo, al que fusiló con un zurdazo por arriba y antes de que Pedri cerrase con el quinto.

El Betis, como ha venido ocurriendo ante los rivales llamados a ocupar la zona alta, volvió a enseñar sus costuras. El intento de Pellegrini de jugar de tú a tú en el Camp Nou acabó en una nueva goleada encajada, después de que el Barcelona disfrutase de más de una docena de oportunidades de gol. Demasiadas facilidades para medirse a un gigante, aunque sea todavía este equipo en construcción de Koeman. Y es que, como había avisado Pellegrini, Messi sigue siendo el mejor del mundo.

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