El derbi sevillano | Frente a frente

Guido Rodríguez y Fernando, de la sobreexcitación a la sabia experiencia

  • Guido Rodríguez se convirtió en protagonista del derbi por una expulsión a causa de jugar con excesivas revoluciones

  • Fernando dio una clase magistral de lo que debe hacer un pivote físico

Guido Rodríguez y Fernando discuten en el momento en el que el futbolista verdiblanco fue expulsado del terreno de juego.

Guido Rodríguez y Fernando discuten en el momento en el que el futbolista verdiblanco fue expulsado del terreno de juego. / Antonio Pizarro

El Sevilla se llevó una victoria muy justa, con todo merecimiento, del Benito Villamarín ante un Betis que demostró un complejo de inferioridad enorme desde que saltó al campo. Todo continuó con unos minutos de sonrojo e indignidad en la segunda parte ante el vendaval nervionense, porque una cosa era jugar con uno menos y otra la imagen tan lamentable que dieron los de Pellegrini tras una acción que influyó en el partido, la expulsión de Guido Rodríguez.

El argentino jugó sobreexcitado y así se vio a los seis minutos de partido con el primer recado a Fernando. En esta ocasión, Mateu Lahoz no quiso sacarle tan pronto la amarilla, pero cuatro minutos después el argentino barrió a Rakitic, en una falta que bien pudo ser evitable, y fue amonestado. Mientras tanto, Fernando, que ocupó una posición similar al bético, se sentía muy a gusto en el campo. Se metía en ocasiones entre los centrales a comenzar el juego y a veces rompía líneas con su potente zancada. Puro músculo y buena lectura del juego acompañado por un gran Joan Jordán y un Rakitic mejor que en otras ocasiones. El brasileño tiró de templanza, ese grado tan importante que da tanta experiencia en el fútbol en partidos importantes, esa sabia de jugar con el corazón caliente y la cabeza fría –como se tienen que jugar los derbis– y así se marcó un partido perfecto.

Lo mejor de Guido fue el pase a Bellerín en el gol anulado al lateral por fuera de juego claro. A partir de ahí, y tras una mala cesión atrás de Álex Moreno, Guido derribó, todavía con muchos metros de la portería de Bravo, a Rafa Mir para ver la segunda amarilla y la correspondiente expulsión en el minuto 45. De nuevo, esa sobreexcitación le pasaba factura a Guido Rodríguez, que se marchó a vestuarios asimilando un error que acabó pasando factura a un Betis que casi no existió en la segunda parte fruto del dominio absoluto del Sevilla, con un fútbol control total, circulando el balón de un lado a otro ante una parsimonia desesperante para la afición verdiblanca.

Y mientras tanto, Fernando siguió a lo suyo. A ofrecerse siempre para iniciar el juego, a descongestionar el fútbol del Sevilla cuando la situación lo requería y a cortar y recuperar balones para evitar cualquier atisbo de reacción verdiblanca. En definitiva, un líder total que sabe jugar derbis y partidos de máxima exigencia, como ya demostró en el Oporto, Manchester City y Galatasaray, de donde lo firmó Monchi para darle ese músculo tan necesario hoy día en el fútbol moderno y que brilla en el centro del campo de un Sevilla que hizo una lectura perfecta a lo largo de los noventa minutos de partido.

Así transcurrió este duelo entre Guido Rodríguez y Fernando. El futbolista verdiblanco pecó de exceso de ímpetu, de ganas, jugó con demasiadas revoluciones y lo acabó pagando muy caro. Una expulsión que a buen seguro le servirá de experiencia para próximos derbis. Una experiencia que sí atesora Fernando, que sacó a relucir sus mejores cualidades en un Sevilla que salió victorioso del Benito Villamarín para felicidad de sus aficionados.

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