Betis-Eibar | Crónica

Del Cerro se cuela en la fiesta bética (1-1)

  • El Betis no puede despedir el año con su cuarto triunfo consecutivo por culpa de una decisión arbitral

  • El Eibar hizo méritos para conseguir el empate, pero la falta de Feddal admite cuando menos que se dude

Del Cerro le muestra la tarjeta a Feddal tras decretar el penalti. Del Cerro le muestra la tarjeta a Feddal tras decretar el penalti.

Del Cerro le muestra la tarjeta a Feddal tras decretar el penalti. / Antonio Pizarro

La fiesta navideña no pudo tener un final feliz para el Betis. El cuadro de Quique Setién se vio privado de su cuarto triunfo consecutivo por una decisión arbitral cuando menos discutible, porque el agarrón que sancionó Del Cerro Grande por parte de Feddal a Ramis se produce en una infinidad de ocasiones en todos los partidos de fútbol y ya es cuestión de quererlo decretar o hacer la vista gorda, como hacen todos los colegiados del mundo mundial. Pero estas cosas le dan el picante a este juego y en esta ocasión le tocó sufrirlo al Betis, aunque sería tremendamente injusto obviar que el Eibar se hizo acreedor al empate con su juego, con su presión incesante al anfitrión y con un par de ocasiones de gol que fueron diáfanas por parte de Sergi Enrich y de Kike García.

Es el resumen apresurado de un litigio balompédico cargado de contenido y en el que el Betis nunca tuvo el mando de las operaciones, al contrario de que como le gusta a su entrenador. Los heliopolitanos jamás se sintieron cómodos ante el desgaste al que los exigía un Eibar que no les permitían controlar el balón y jugarlo al compañero desmarcado con algo de ventaja.

Setién colocó a su equipo de gala, salvo el lesionado Júnior, pero los suyos jamás llegaron a tener el control del juego como habitúan

En ningún momento, por tanto, se vio a ese Betis capaz de mover la pelota de un lado para el otro, sin que el rival sea capaz de hostigarlo siquiera. Ni siquiera el hecho de que Setién pusiera en liza a todo su equipo de gala con la excepción del lesionado Júnior provocó esa sensación de poderío técnico en un escenario preparado para que la fiesta fuera total, con casi 50.000 personas en las gradas y con un sol de diciembre que también acompañaba para que la Navidad se anticipara al final de la Palmera.

Pero el fútbol es un juego que depara situaciones inesperadas y por eso provoca tanta pasión entre quienes lo aman. El Eibar, con los rústicos Kike García, Escalante, Ramis, Arbilla y compañía, se atrevió a discutirle la posesión del esférico a este Betis y encima cada vez que ellos tenían la pelota lo hacían muy cerca de Pau López, lo que le añade aún más mérito a la escuadra de Mendilibar. Por cierto, en los vascos también hubo futbolistas con buenas piernas a la hora de golpear el balón, particularmente los zurdos Cucurella y José Ángel, el medio centro Joan Jordán y el lateral diestro Rubén Peña. No resaltarlo sería quedarse en el tópico y resultaría hasta injusto.

Ésa, sin embargo, será tarea para el Diario Vasco y aquí la cuestión es dilucidar por qué el Betis se sintió tan incómodo desde el arranque y por qué ni siquiera fue capaz de aprovechar que Sanabria lo puso por delante relativamente pronto cuando el Eibar era hasta ese momento el dominador de la situación.

El primer punto que llama la atención es que el Betis, pese a todo, sí fue capaz de enganchar un par de acciones en ese primer arreón que lo pudieron poner por delante en el marcador. Apenas a los dos minutos Sanabria fue capaz de desviar un córner sacado por Canales, aunque mandó la pelota fuera, y después, en el minuto 7, una jugada espectacularmente sacada con toques a la primera no hallaba un buen centro de Joaquín, al que la pierna izquierda no le respondió como la derecha, cuando Lo Celso entraba por el medio con mucha ventaja.

El Eibar acumuló hombres en torno a William Carvalho y a los tres centrales y en esa zona robó muchas veces la pelota a los locales

Fueron acciones aisladas, eso sí, porque era el Eibar el que iba encerrando a los béticos en su área, aunque también se veía que Setién había dictado la orden de jugar muy rápido en balones orientados hacia las subidas de Francis y Tello por ambas bandas. Lógicamente, esa velocidad de ejecución tiene sus riesgos en las pérdidas del balón y eso provocaba que el rival siguiera metido en el campo local en la mayoría del tiempo. Bueno, eso y las anticipaciones, los robos y la superioridad de elementos en la zona próxima a William Carvalho.

Todo se torcía aún más con la lesión en el hombro de Sidnei y hasta Orellana daría un par de avisos delante de Pau López, sobre todo en el primero de ellos, pero el Betis supo concretar en la primera circulación de verdad de la que dispuso. Mandi se la da a Joaquín en el centro del campo y éste evita con un toque corto hacia Carvalho toda la presión eibarresa. A partir de ahí volvió el vértigo, el portugués a Lo Celso, el argentino a Tello y la pelota acabó en el área pequeña en poder de Sanabria con todo a favor para fusilar el gol.

Tras el uno a cero, los eibarreses gozaron de las ocasiones más claras a través de Enrich y Kike, pero Canales también la tuvo

El Betis estaba por delante y era cuestión de saber administrar esa ventaja para que la fiesta fuera absoluta. Pero en ningún momento llegó a hacerlo, salvo en un par de contragolpes, particularmente en uno en el que Riesgo salvó ante Canales. El resto fue un dominio absoluto de un Eibar que rozó el gol en varias ocasiones, sobre todo en un remate con todo a favor de Sergi Enrich y en otra parada de Pau López a Kike García. Pero lo tuvo que lograr a través de un elemento exógeno y eso puede ser más injusto, ya que Del Cerro se sacó un penalti de esos que pueden ser discutidos durante semanas enteras.

Después llegarían otra fenomenal parada de Pau López a Jordán, una no menos buena de Riesgo a Canales y una internada absolutamente solo de Kike García. ¿Resultado justo o injusto pues? Sobre el campo, el Eibar fue mejor que el Betis, pero ese penalti que vio Del Cerro...

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