Betis La realidad de Rubi

  • El técnico, autocrítico con la primera vuelta bética, exhibe confianza antes de medirse a un rival directo

Rubi junto a su ayudante, Jaume Torras. Rubi junto a su ayudante, Jaume Torras.

Rubi junto a su ayudante, Jaume Torras. / José Ángel García

No se esconde Rubi en la sala de prensa. Con naturalidad y apuntando fino, el técnico hizo ayer autocrítica, aunque también exhibió confianza en los suyos. Ha pasado por momentos críticos en el Betis, con el nombre de Quique Setién revoloteando a su alrededor, pero ahora el entrenador verdiblanco confía en que la segunda vuelta del campeonato cargue de razones a los que confiaron en su trabajo.

"La primera vuelta ha sido deficiente, con sólo 24 puntos, aunque son los mismos de la segunda del año pasado. Son pocos para lo que hemos merecido. Nuestro inicio fue irregular y también las deficiencias nos hicieron restar puntos. No me voy a plantear números ni los que nos pueden hacer falta. El Betis tiene que ganar muchos partidos y estoy convencido de que lo podemos hacer", aseguró ayer Rubi, que admitió la trascendencia del partido: "En caso de derrota sería un golpe muy duro. Sabemos en el vestuario que dependes de ti para acortar la distancia, juegas ante un rival que lo tienes ahí. Es un partido muy, muy importante. La Real es un pedazo de equipo, de los que mejor juega en la Liga. De allí salimos con el orgullo herido, fueron mejores de forma clara y eso te genera ahora querer demostrar que podemos ser mejores que ellos. El empate, que no lo queremos, dejaría la situación más o menos igual, estaríamos a tiempo todavía".

Para aspirar al objetivo europeo, el Betis necesita una segunda vuelta con números casi de equipo Champions, de ahí que sea casi obligatorio comenzar sumando una victoria ante el equipo donostiarra. Para conseguirlo, los verdiblancos han acudido con celeridad al mercado y se han reforzado con Aleñá y Guido Rodríguez, dos fichajes que deben ofrecer rendimiento inmediato. "Lo importante ahora es que tenemos seguro más posibilidades, que los jugadores van a hacer unos a los otros exigirse más. Tengo que intentar ser justo con las decisiones, lo que quiero es ganar partidos con el rendimiento. Ellos tienen que confiar en eso, en que el entrenador va a ser justo y yo lo que pido es que sean jugadores de equipo. El día que les toque esperar que estén con el escudo, con el Betis, que peleen por entrar y que se alegren de las victorias", señaló Rubi sobre esa mejora de su plantilla, aunque también pidió tiempo para los recién llegados: "Son jugadores contrastados, pero con el paso de los días se los verá mejor. Aunque sea algo, necesitan un poco de adaptación. Guido acabó el 30 de diciembre y no había realizado entrenamientos. También ha tenido un año 2019 cargado de partidos. Aun así ha llegado muy bien, no ha perdido la forma y las sensaciones son positivas, se le ve suelto con la pelota".

Aleñá, en el centro de un rondo, durante el entrenamiento. Aleñá, en el centro de un rondo, durante el entrenamiento.

Aleñá, en el centro de un rondo, durante el entrenamiento. / José Ángel García

Y aunque el panorama bético es ahora radicalmente distinto al de noviembre, cuando Rubi estuvo en entredicho y casi con un pie fuera del club, el técnico sabe que el fútbol es presente, aunque ahora haya desaparecido la sombra de Quique Setién tras su fichaje por el Barcelona. "Esto es una situación que ya hemos hablado, es agua pasada al 100%. No tengo certezas de nada. El rendimiento era irregular, todos podíamos tener una parte de razón. Si venía Quique o no, no me afectaba, yo lo que quería era estar aquí. Si las cosas no van bien, vendrá otro entrenador. Pretendo que la gente que nos juzga confíe en lo que estamos haciendo, sabiendo que nos debemos exigir más. El Betis es un club que necesita resultados, eso lo noto. Si va a haber más paciencia o no... Si no hay dos buenos resultados, siempre va a haber problemas en este club, como es normal", comentó el técnico bético, que también expresó su opinión sobre los cambios en los banquillos: "No en el caso del Barcelona, de Ernesto o Quique, soy poco amante de los cambios de entrenador. Si uno no se ve con fuerzas, sí, pero normalmente es el que mejor conoce a su plantilla", concluyó.

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