Isco se enciende, el Sparta Praga se derrite (2-1)

Betis-Sparta de Praga | La crónica

El genial jugador malagueño lidera la poderosa reacción del Betis en la segunda mitad, coronada por su testarazo en el gol del triunfo

Los checos, que sorprendieron con su verticalidad hasta el descanso y luego dimitieron, tuvieron el empate en una clarísima ocasión en la última jugada

Isco es felicitado por Abner con un sonriente Guardado a la derecha. / Antonio Pizarro

Isco convirtió en gol su testarazo en el minuto 79 para el 2-1, mientras que el checo Karabec envió fuera la pelota en otro testarazo con todo a favor para el 2-2 en la última jugada del partido. En esas dos acciones se decantó el partido a favor del Betis, que sufrió mucho en la primera parte y lo corrigió con creces en la segunda, donde se engulló a un Sparta Praga que se fue derritiendo a medida que Isco entraba en modo on fire y entraban tres voraces jugadores desde el banquillo para terminar de incendiarlo todo: Ayoze y Abner justo en la reanudación y Guardado en el minuto 60 imprimieron una marcha más al Betis, forzaron el repliegue de los granates, que perdieron de vista la pelota, entregada al poder seductor de un patizambo con el 22 a la espalda.

Isco abre su repertorio de exquisiteces a medida que más se va acercando al área. Y también pisándola. Le pasó ante el Rayo, cuando se descolgó al primer palo un par de veces y no marcó de milagro, y le volvió a ocurrir en esa segunda jornada del Grupo C de esta Europa League, cuando todo el juego estaba volcado ya hacia el área del larguirucho y atribulado portero Vindahl, cuyo semblante se descolgó desde que regaló el empate provisional a Assane Diao a los nueve minutos, apenas seis después del gol checo.

A los cuatro minutos de la segunda mitad ya se percibió que el partido era otro. El central Panak, que fue muy protagonista en el limpio inicio de las jugadas del Sparta hasta el descanso, fue hostigado por Isco y Guido y forzó una peligrosa falta. El malagueño estuvo a punto de colar un gol de bandera con su combado golpeo del libre directo, que dibujó una parábola perfecta de altura y sólo un punto desviada a la derecha de la escuadra.

Tras ese "¡uyyyy!" atronador del Villamarín, el zafarrancho verdiblanco fue ya imparable. Abner se inventó un pase raso a Borja Iglesias que el gallego no aprovechó por poco para ir saliendo de su atonía, poco después Marc Roca a punto está de colar su rosca de zurda tras una acción plena de intensidad de guardado en la derecha. Al poco tiempo Aitor Ruibal, del que no hubo noticias en la primera parte, irrumpe por fin en el área y obliga al portero a emplearse para sacar la pelota con su pierna abajo.

Se había consumido ya la hora de partido y sólo era cuestión de tiempo que cayera el segundo tanto de los béticos. El Sparta, arrugado por el empuje de los anfitriones y posiblemente reblandecido también por el calor de este otoño con alma de verano, ya no volvería a asomarse al área de Rui Silva hasta muy al final, en ese centro de Preciado desde la derecha que Adam Karabec, que había entrado desde el banquillo, malogró con todo a favor para el empate. El entrenador checo, Brian Priske, no daba crédito al error de su jugador. Quizá esa pelota se marchó fuera porque la atmósfera heliopolitana estaba ya demasiado cargada de energía positiva, con el himno resonando y la grey bética paladeando una victoria que hace a su equipo recomponer su figura tras el tropiezo inicial en Glasgow.

Y menos mal para el Betis que todo acabó bien, muy bien. Porque el pleito, de entrada, ya se había enconado con la baja de uno de los dos únicos centrales de la primera plantilla, Marc Bartra, lo que obligó a Manuel Pellegrini a un remiendo que amenaza con ser habitual esta temporada, al menos hasta que la ventana de fichajes se reabra en enero. Y fue otro Marc, Roca, quien tuvo que retrasar su posición para situarse a la izquierda de Pezzella.

Ese retoque no le sentó nada bien al Betis. La pieza que entró en la medular para acompañar a Guido Rodríguez es genial cuando está inspirada, diferencial, pero también un agujero cuando está desenchufada. Y William Carvalho salió desenchufado.

Muy fría fue la ayuda que Guido recibió en la zona ancha del campo por parte de sus compañeros. Y enfrente empezaron a hollar el prado heliopolitano diez tipos de camiseta granate que no daban un pelotazo jamás. Y que sabían tocarla. Y que estaban muy bien dispuestos bajo un 3-4-3 eficaz, que procuraba varias líneas de pase al compañero.

Así, el Sparta tardó muy poco en asestar el golpe. El ariete internacional Kuchta, que ofició con eficacia de pivote cuando bajaba y descargaba el balón a un lado y otro, abrió a la izquierda y Rynes, el medio más abierto a la banda, soltó un enorme pase a la espalda de Roca y Miranda que la rapidez de Birmancevic, también su habilidad para esperar el bote del balón y acomodarse el remate, hizo aún mejor. Nada pudo hacer Rui Silva en su entregada salida.

A los ocho minutos, otro gran pase cruzado al medio más abierto a la derecha, Wiesner, no terminó de provocar otro incendio por su desmañado control cuando entraba en el área buscando la portería de Rui Silva.

Pero al momento de esa segunda amenaza, llegó una jugada que cambió el guion de forma súbita. Pezzella, que se ha habituado a buscar el pase largo a la espalda de las zagas contrarias, probó suerte invitando a Assane Diao. El portero Vindahl llegó antes que nadie, pero se pasó de frenada, midió mal el bote y encima contactó con el balón ya fuera del área, por lo que no supo qué hacer, tocó el balón con el hombro hacia atrás y cuando fue a buscarlo en su carrera hacia atrás, Assane, que también demuestra astucia y listeza en su emergente fútbol, se le coló para marcar a puerta vacía (9’).

No sirvió ese regalo para que Carvalho, Abde o Borja se enchufaran. Nunca lo hicieron. Nunca correspondieron a un Villamarín de nuevo casi repleto a pesar de la impopular hora y el pegajoso calor. Todo cambió tras el descanso, cuando el mariscal Isco lideró la voraz reacción alentada desde el banquillo.

Ficha técnica

Betis: Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Marc Roca, Miranda (Abner, m.46); Guido Rodríguez, William Carvalho (Guardado, m.60); Assane Diao (Bellerín, m.85), Isco, Abde (Ayoze, m.46); Borja Iglesias (Willian José, m.75).

Sparta Praga: Vindahl; Sorensen, Panak, Krejci; Wiesner (Preciado, m.60), Laçi (Sadílek, m.68), Kairinen, Rynes; Birmancevic (Pesek, m.68), Kuchta (Olatunji, m.80), Haraslín (Karabec, m.80). Goles: 0-1, M.3: Birmancevic. 1-1, M.9: Assane Diao. 2-1, M.79: Isco.

Árbitro: Duje Strukan (Croacia). Amonestó a los locales Guido Rodríguez (m.11), Assane Diago (m.49+), Aitor Ruibal (m.58) y Abner (m.92), y a los visitantes Haraslín (m.15), Birmancevic (m.50+) y Rynes (m.75).

Incidencias: Partido de la segunda jornada del grupo C de la Liga Europa disputado en el estadio Benito Villamarín ante 45.037 espectadores, entre ellos unos 600 aficionados checos.

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