Isco, jugador decimocuarto en cambiar de acera

Desde mi córner

Desde Cayuso a José Mari, los trasvases más ruidosos fueron los de Antúnez y Diego

ESTÁ dando muy buen juego informativo el sorprendente fichaje de Isco por el Betis. Aparte el morbo de cuanto significa cruzar de acera en el fútbol según Sevilla se hace recuento de cuántos fueron los que tuvieron la osadía de emprender tamaña aventura. Y resulta que nunca se puede decir que algo ocurre por vez primera, ya que, según mis cuentas, el malagueño hace el número catorce de cuantos vistieron ambas camisetas.

De todos los casos, dos se llevan la palma en cuanto al ruido formado a su alrededor. Son dos defensas y en ambos casos cruzaron de acera en la misma dirección, la que va de Heliópolis a Nervión. Uno de ellos incluso fue tratado por la radio soviética como un caso claro de explotación y de cómo el rico avasalla al pobre. Se trata del trasvase de Paco Antúnez a Nervión tras cinco temporadas defendiendo la rayada verdiblanca en los comienzos de los cuarenta.

Antúnez tuvo la fortuna de contribuir al poco de llegar a que el Sevilla ganase la Liga. Tras lo de Antúnez, lo del tinerfeño Diego Rodríguez levantó un indudable sarpullido en el beticismo además de dañar las relaciones entre el club de Luis Cuervas y el de Gerardo Martínez Retamero. Y un verano después, un bético como José Manuel Rodríguez Escobar fue decisivo para que Conte y Carvajal abandonasen Heliópolis y fuesen a Nervión por el procedimiento del tirón.

El primer trasvase fue el de Cayuso, titular con el Sevilla en la final de Copa de 1939 en Montjuic, y fichado por el Betis al principio de los cuarenta. El portero Suárez, Retamar, Paquillo, Antúnez, Cabrera, Pineda, Mateos, Diego, Redondo, Conte, Carvajal, Redondo y, por último, José Mari son los que blanquearon la zamarra o rayaron la camiseta. Y ahora llega Isco como gran esperanza verde, blanca y verde de que las cosas salgan mejor de lo que fueron antes.

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