El partido del Betis | Análisis A Setién no le queda ni el fútbol de salón

  • El toque artificioso e inocuo fue esta vez fugaz y sin tensión en la marca ni en las disputas, los dos puntas quedaron desenchufados

  • La reacción de Setién al 2-0, Sidnei de lateral derecho

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Las imágenes del Levante-Betis / Efe

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Ni ese fútbol de salón, carente del mínimo atisbo de peligro, le queda ya a este Betis que se ha desinflado como un globo, al mismo tiempo que se han ido desinflando las fundadas ilusiones de su numerosísima clientela. Ni ese toque por el toque, plan en el que los jugadores parecen tener prohibido el pase audaz, le queda ya al Betis como romántica seña de algo que con el tiempo iba a romper moldes. Lo único que ha roto este manual artificioso ha sido una campaña preñada de expectativas. Porque en la plantilla verdiblanca militan media docena de jugadores buenos, buenos de verdad y otra media docena de acompañantes dignísimos para volver a Europa. Hoy, ese retorno se antoja una utopía para el más optimista de los béticos.

Defensa

Paco López mandó lo que tantos entrenadores esta temporada, apretar arriba para forzar el error en las arriesgadas salidas del balón del portero y los defensores de verde. Hubo algún conato de fuego, pero esta vez, todo se torció en una defensa posicional, ante un ataque del equipo granota sin visos iniciales de peligro. Y todo se derrumbó de repente por la concatenación de descuidos. Sidnei no va a tapar al autor del centro desde la derecha porque cree que es Kaptoum quien va a acudir a la banda, pero éste tiene asignado a su par. Y cuando Jason cuelga el balón al segundo palo, Bartra pierde de vista a Campaña a su espalda. Por último, también Pau López puede hacer algo más, pero sus brazos no repelen con toda la firmeza el fuerte balón del medio en su impacto de volea.

Departamento de Infografía Departamento de Infografía

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Corría el minuto 9, y hasta el descanso, el Betis defendió con una alarmante blandura en las marcas, sin sentido alguno de la anticipación y sin ir con todo el ímpetu al cuerpo a cuerpo en los forcejeos. También volvió a aparecer un agujero en la defensa del balón parado. En un córner desde la derecha, provocado por Mandi en su mejor acción defensiva al cortar de forma providencial una contra, Loren midió mal en el salto para despejar de cabeza en el primer plano y lo que hizo fue peinar levemente la pelota, desviándola lo suficiente para que Pau no pudiera reaccionar y acabara metiéndose la pelota en su red (32’).

Las castigadas piernas de Guardado provocaron ese penalti, previa consulta del VAR, que cercenaron toda posibilidad de reacción.

Ataque

Paupérrimo bagaje del Betis en ataque. Su primer tiro a puerta llegó en el 34, ya con 2-0. En el Ciutat de Valencia, no en San Siro o el Camp Nou, donde tan alto dejaron estos mismos hombres las trece barras. Con dos puntas esta vez, Sergio León y Loren, los laterales, Emeron y Júnior, apenas tiraron para arriba. Y por dentro, con Canales y Guardado mermados físicamente, el toque fue aún más parsimonioso e inocuo y se consumó la desconexión con los dos delanteros. Nada arregló Joaquín por Emerson y el cambio a zaga de cuatro con Sidnei de lateral derecho.

Virtudes

Los 43 puntos evitan sustos.

Talón de Aquiles

Esta vez ni el fútbol de salón, que los correligionarios de Setién veían como el camino hacia la Tierra Prometida.

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