Real Betis-Levante | La crónica

La fiesta de Morales

  • Un golazo del levantinista, que supuso el 0-2, disloca a un Betis que ya antes había perdido el equilibrio

  • Los verdiblancos, con toques inocuos y sin desborde, echaron de menos a Fabián

Morales celebra el 0-2 ante Pau López, Júnior y Feddal. Morales celebra el 0-2 ante Pau López, Júnior y Feddal.

Morales celebra el 0-2 ante Pau López, Júnior y Feddal. / Antonio Pizarro

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Todo estaba dispuesto en el Benito Villamarín para que el Betis de Setién echara a volar en la aventura más estimulante en años por Heliópolis, pero los verdiblancos, en un guiño fiel a esa singular historia de idas y venidas, dieron una espantá y encajaron un doloroso 0-3 en el que muchísimo tuvo que ver la inspiradísima actuación de Morales, el triunfador de la noche. El levantinista hizo descarrilar al Betis con un gol de crack, el 0-2 en el minuto 54.

La jugada fue primorosa, incluso despertó algún aplauso local por su belleza. El Levante, que antes había encontrado oro en su primera llegada clara con una incursión de Jason por la derecha que culminó Roger a placer (37’), se cuidó de ceder demasiados metros y no renunció a contragolpear.

Así, Morales fue a pelear una pelota suelta que volaba. Se anticipó a un enemigo de cabeza y allá que se fue a probar suerte desde el costado derecho. William Carvalho se le plantó, pero el granota tenía espacio para quebrarlo y el luso no es rápido ni flexible. No le resultó difícil burlarlo. Cambió de marcha y aparecieron Francis y Bartra para cercenar su avance. El central tocó con la punta de su bota, pero lo que hizo fue eliminar de la jugada al lateral derecho y despejar el camino hasta la portería de Morales con la pelota. El último verdiblanco en auxilio de Pau López fue Canales ya en el área. Se lanzó a tapar el derechazo, pero el levantinista tuvo calidad y sangre fría para recortar al cántabro y cruzar con el exterior de su pie bueno a la red bética.

Un gol de una factura imperial que hizo dimitir del partido a los anfitriones a pesar de que quedaban 40 minutos largos por delante para reaccionar. Fue acaso lo peor de un Betis ya de por sí defectuoso, muy verde y no sólo por ese novedoso y controvertido calzón. Ese segundo gol segó la fe del Betis, que se perdió en el campo. Setién prescindió de William Carvalho e hizo debutar a Inui (66’). Y aunque el japonés fue junto a Júnior quien más peligro llevó, los locales habían perdido el sitio en el campo y abrieron mil pasillos a un Levante que siguió atacando y llegando con bastante más verdad que su enemigo: Jason pudo hacer el 0-3 en el minuto 73 con todo a favor, pero chutó alto, y ya en el alargue, Morales abrochó su actuación esteral con otro golpeo de calidad, abajo y ajustado al palo, tras servicio de Dwamena por la izquierda.

Pudo volver el Betis al partido si en el minuto 75, el VAR hubiera salido al paso para subsanar el error del colegiado Iglesias Villanueva, que no vio el penalti que Antonio Luna cometió sobre Canales. El ex sevillista dejó atrás la pierna y golpeó con toda la intención al atacante dentro del área, pero desde la sala de monitores nadie avisó al árbitro gallego. Resulta incomprensible la inacción de esos novedosos consejeros del juez. Al final, todo se reduce a la interpretación de un sujeto. O de varios. Habrá menos errores. Pero los seguirá habiendo.

Ya antes de ese 0-2 había perdido el orden y la consistencia al acumular demasiada gente por delante del balón. Empezó la segunda parte y Feddal siguió a lo suyo, asumiendo demasiado protagonismo ofensivo, muy arriba, y a rebufo emergió Bartra con sus subidas. Como el Levante aguantó el tipo sin recular, no tardó en montar una contra mortal. Fue tras ese 0-2 cuando el plan de Setién saltó hecho añicos.

¿Y cuál fue el plan inicial de Setién? Pau López por Adán en la portería; William Carvalho por Javi García en el eje; y Canales por Fabián como nexo entre la media y la delantera. Fueron los tres cambios que vieron los aficionados béticos mientras desplegaban sus bufandas y cantaban orgullosos el himno para recibir a sus héroes.

Y la imponente planta del pivote portugués despuntó. Es el punto de apoyo que hará mover al Betis de Setién 2.0. Y el luso parecía que llevaba un lustro trotando por la pradera heliopolitana. Empezó a mandar a un lado y a otro. A pedir el balón a Pau López en el inicio del ataque, para descargar a alguno de los defensas abiertos y que la jugaran de cara. Y sobre todo, para ordenar la presión en el mediocampo del rival tras una pérdida de algún verdiblanco. Ahí es clave. En el minuto 30, el Levante cortó en su media luna, Bardhi se animó a girarse para dibujar la contra y allá que irrumpió Carvalho, que se anticipó a la maniobra del macedonio. Bueno, eran Carvalho y dos compañeros más. Y aunque el Betis volvió a perder el cuero, de nuevo lo recuperó en pocos segundos y Júnior provocó una peligrosa falta que no vio ese discretísimo árbitro que es Iglesias Villanueva.

El apunte subrayado en el nuevo manual de Setién es ese robo tras pérdida que distingue a los equipos realmente pujantes en el fútbol moderno, con Guardiola como gran gurú de la cosa. El Betis parece que lo puede ejecutar. Si es así, podrá aspirar a lo que su vastísima prole sueña. Pero hay que ajustarlo. Y sobre todo, mejorar otros aspectos vitales en un buen equipo de fútbol. El desborde, por ejemplo. Dispuso Setién a Canales, Guardado y Boudebouz por delante de William Carvalho, con el franco-argelino como pieza más cercana a Loren. Pero a los tres llamados a afilar los ataques les faltó electricidad en sus botas. Mucho toque inocuo y apenas rupturas de líneas. Más de un bético, y de dos, recordaría durante la primera parte a ese zanquilargo de Los Palacios que ahora se abre paso en Nápoles. Fabián fue la clave para descerrajar al Levante la pasada Liga.

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