Arthur Schopenhauer, filósofo: "Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta"

Una idea del siglo XIX se ve reforzada en la actualidad con las redes sociales y la idealización de la vida de los demás

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer / CANVA

Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán con mucha importancia dentro de la filosofía occidental. Fue uno de los primeros en manifestarse como ateo y era el máximo representante del pesimismo filosófico. Para él, el mundo era una manifestación ciega e irracional de la voluntad de vivir que causa sufrimiento inevitable, ya que desear es cerecer y la satisfacción es pasajera. Proponía la liberación del dolor a través del arte y el ascentismo, negando la voluntad de vivir para alcanzar una paz similar al Nirvana budista. Siempre estuvo influido por el budismo y el hinduismo.

En la frase célebre: "Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta",el pensador resume que el ser humano se centra más en las carencias que en las posesiones. Siempre estamos pensando en lo que deseamos en un futuro, sin centrarnos en aquellas cosas que tenemos y vivimos en el presente.

Se trata de una observación formulada en el siglo XIX, pero que actualmente sigue teniendo vigencia. Aquello que poseemos pierde automáticamente su valor emocional y lo que nos falta adquiere una importancia desproporcionada. El individuo por naturaleza siempre aspira a algo más, así que esta capacidad de desear ha sido fundamental en el progreso de la humanidad. Es un valor que va ligado a la innovación, el esfuerzo y el crecimiento. Igualmente, no todo es tan bonito y también tiene su lado oscuro. Si el deseo se convierte en el centro de nuestra atención, ya no percibimo nada que hemos alcanzado.

Para este pensador la vida humana estaba dominada por la voluntad. Esta es un impuslo que nos empuja a hacer cosas nuevas. Sin embargo, el problema aparece cuando lo logramos y la satisfacción es breve. Pronto, otro deseo ocupa ese lugar. Así se cumple esa frase en la que se habitúa en aquellas cosas que tiene y se concentra en lo que no tiene.

Este concepto también está relacionado con la felicidad. Muchas personas creen que la conseguirán cuando consigan lo que desean. Esto es cierto, pero la felicidad se vuelve momentánea. Actualmente, este concepto se conoce en filosofía como adaptación hedóníca que, coincide con la intuición de Schopenhauer.

También este pensamiento se relaciona con la gratitud. Si pensamos en lo que tenemos esto implica reconocer el valor de la situación actual. No obstante, la mente humana tiende a normalizar lo positivo y concentrarse en las deficiencias. Así que muchas tradiciones filosóficas y espirituales han insistido en la importancia de cultivar la gratitud.

Con las redes sociales, se suelen mostrar las versiones idealizadas de las vidas de las personas. Al compararlo con nuestras vidas, es fácil sentir que nos falta algo y soñemos con tenerlo. De hecho, si este pensamiento es recurrente es común experimentar una sensación constante de insuficiencia.

El consumismo también se alimenta de esta dinámica psicológica. La publicidad se basa en la idea de que es mejor tener un nuevo producto y que así nos cambiará la vida. De manera insconciente nos sugiere que nos falta algo. El sistema económico al final se refuerza y dirige la atención a lo que aún no poseemos.

Esta frase se tiene que interpretar como una reflexión. Si la mente humana se centra en las carencias, entonces es necesario equilibrar esa tendencia a través de la conciencia y la reflexión. Uno de los ejemplos es detenerse en aquello que ya forma parte de nuestra vida y que muchas veces damos por sentado. Uno de los grandes ejemplos es la salud y otro las relaciones personales que empezamos a valorarlas con la distancia, el conflicto o la ausencia.

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