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Erich Fromm, filósofo: "El amor inmaduro dice: te amo porque te necesito. El maduro dice: te necesito porque te amo"

La diferencia entre el amor inmaduro y maduro es que el segundo surge desde la plenitud personal

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Erich Fromm / CANVA

Erich Fromm fue un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista. En una parte de su trayectoria se posicionó políticamente defendiendo la variante marxista del socialismo democrático. Su postura explica que los indíviduos están determinados por las coyunturas sociales y personales y no asumen responsabilidades de su existencia, lo que les impide la realización de sí mismos y el empleo productivo de sus potencialidades constructivas.

Una de sus frases celebre es: "El amor inmaduro dice: te amo porque te necesito. El amor maduro dice: te necesito porque te amo". Esto expresa la forma sencilla en una profunda reflexión sobre la naturaleza del amor y el crecimiento emocional de las personas. Esta idea aparece en su obra El arte de amar y en ella analiza cómo el amor no es simplemente un sentimiento espontáneo, sino una capacidad que se desarrolla con la madurez y el autoconocimiento.

Este pensador distingue entre dos formas de amar: el maduro y el inmaduro. El último nace de la dependencia. En este tipo de relación el uno necesita al otro para estar completa, segura o feliz. Aquí surge como consecuencia de una carencia. En la mayoría de ocasiones, está marcado por el miedo a la soledad, la inseguridad o la falta de autonomía emocional. No se ama libremente, sino que se siente que no se puede sostener emocionalmente.

Este amor genera relaciones desequilibradas. Si alguien ama desde la dependencia, se confunde el amor con posesión, apego o control. El bienestar personal queda ligado a la presencia del otro. Si la relación se rompe o se debilita, la persona experimenta una sensación profunda de pérdida de identidad o de vacío.

El amor maduro, sin embargo, funciona de manera diferente. Se trata de mostrar un cambio fundamental en la actitud emocional. Este surge desde la plenitud personal. No es una necesidad de dependencia, sino una elección más consciente. El amor no nace de la carencia, sino de la capacidad de dar. Este implica cuidado, respeto, conocimiento y responsabilidad. Se debe actuar y comprometerse activamente con el bienestar y el crecimiento del otro.

Este tipo de amor mantiene la individualidad de cada persona. No buscan completarse, sino que se unen desde la libertad. Además, este pensador describe esta relación como una paradoja. Dos individuos se convierten en uno sin dejar de ser dos. Cada uno conserva su identidad, sus intereses, su autonomía, pero se decide compartir la vida por amor y no por necesidad.

La idea también implica a cómo la sociedad entiende el amor. Para la gran mayoría amar significa encontrar a alguien que satisfaga las expectativas o que nos haga sentir completos. Según este pensador, no se trata de encontrar a la persona adecuada, sino de desarrollar la capacidad de amar. Este no surge de manera espontánea, sino que se construye desde una madurez emocional y un esfuerzo consciente por comprender y cuidar del otro.

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