El Palquillo

La banda de la Cruz Roja rinde homenaje al músico Álvarez Beigbeder

  • Edita un disco con las marchas del compositor jerezano que se puede adquirir junto a 'Diario de Sevilla'.

Concierto de la Cruz Roja celebrado el sábado en San Isidoro. Concierto de la Cruz Roja celebrado el sábado en San Isidoro.

Concierto de la Cruz Roja celebrado el sábado en San Isidoro. / Juan Carlos Vázquez

Un recuerdo necesario a un músico excepcional y no siempre bien valorado por los cofrades y las propias hermandades. La banda de la Cruz Roja ha estrenado en la noche del sábado un nuevo trabajo discográfico, titulado Memoria eterna,  con el que rinde homenaje al músico jerezano Germán Álvarez Beigbder. El concierto en el que se interpretaron las obras que se incluyen en este trabajo tuvo lugar en la Parroquia de San Isidoro.

La banda de música de la Cruz Roja se suma con este espléndido monográfico a la conmemoración del cincuenta aniversario del fallecimiento de Álvarez Beigbeder, una de las figuras imprescindibles y más importantes del género procesional.

Este proyecto discográfico, que se puede adquirir exclusivamente junto a Diario de Sevilla, según explica José Manuel Castroviejo, comenzó a gestarse hace dos años, en el momento que sonó Desamparo en los callejones durante la Semana Santa de 2017 tras la Virgen de Gracia y Esperanza de la Hermandad de San Roque, dándose la circunstancia de que se cumplen ahora cien años de la primera salida de la Cruz Roja tras esta Dolorosa, aunque de forma intermitente. Ese mismo año también sonaron tras la Dolorosa obras como Virgen del Rosario o Santa María de la Paz. "El proyecto no se ha terminado con la publicación del trabajo, porque Sevilla está en deuda con Beigbeder, y en este disco se recoge el compromiso de enseñar al que ignoraba y de recordar al que le mantenía en el olvido", señala Castroviejo. 

La Cruz Roja tras la Virgen de Gracia y Esperanza de San Roque. La Cruz Roja tras la Virgen de Gracia y Esperanza de San Roque.

La Cruz Roja tras la Virgen de Gracia y Esperanza de San Roque. / J. P.

La relación de la música cofradiera de Beigbeder con Sevilla se remonta, al menos, a 1921, año en el que consta que Manuel López Farfán incluyó Al pie de la Cruz en el repertorio de Soria 9, compartiendo cartel con Jone y el estreno de La Victoria de María y El Refugio de María.

Sin embargo, abunda Castroviejo, no es hasta los años 50 cuando las marchas de Álvarez Beigbeder empiezan a prodigarse con mayor asiduidad en las procesiones de Sevilla. Sin duda, influyó de manera determinante que el músico publicase en la revista Harmonía la mayoría de sus marchas. Juan Vicente Mas Quiles, director de Soria 9 de 1947 a 1957, no dudó en incluir varias de ellas en cuanto le llegaron, debido a su gran calidad, entre ellas Amargura, Nuestra Señora del Mayor Dolor o Santa Teresa de Jesús. De este período data además la dedicatoria de Cristo del Cachorro, la única composición que dedicó a las cofradías sevillanas.

El sucesor de Mas Quiles al frente de la música del Soria 9, Pedro Gámez Laserna, tampoco fue ajeno a la valía de la música del jerezano, pues incluyó en su repertorio Cristo de la Expiración. Tampoco quedó a la zaga José Albero, director de la Banda Municipal de Sevilla, que en los años 80 prodigó sus composiciones.

Con la llegada del siglo XXI y el movimiento de revalorización de la música procesional, poco a poco diversas marchas se han afianzando en los repertorios habituales de varias bandas y cofradías, por lo que es posible deleitarse tras los pasos sevillanos con Desamparo, Memoria eterna, Cristo de la Expiración, Reina del Carmelo, Santa María de la Paz, Santa Teresa de Jesús o Virgen del Rosario.

La portada del trabajo discográfico de la Cruz Roja. La portada del trabajo discográfico de la Cruz Roja.

La portada del trabajo discográfico de la Cruz Roja. / D. S.

La selección que la banda de la Cruz Roja ha elegido para este homenaje discográfico cuenta con un ramillete de marchas dedicadas en su mayor parte a imágenes de la Semana Santa de Jerez de la Frontera, como son Nuestra Señora de la Soledad (1905), Desamparo (1907), Nuestra Señora del Mayor Dolor (1907), Cristo de la Expiración (1921), Reina del Carmelo (1924), Virgen del Valle (1947) y Amargura (1949). Asimismo, se incluyen Virgen del Rosario (1906), para la Patrona de Cádiz, Memoria eterna, dedicada a un amor de juventud, y tres marchas de alusiones eucarísticas o letíficas, como son Cantemos al Señor (1920), Santa Teresa de Jesús (1924) y Santa María de la Paz (1963).

"Sus marchas, de gran calidad, tan originales y emotivas, de pulcra elaboración y cuidado técnico deberían sonar en nuestra Semana Santa, en la misma proporción que las de los Font, Farfán o Gámez, debido a que Álvarez Beigbeder comparte escalafón junto a los grandes de la música nacionalista andaluza como Falla, Turina o Albéniz", concluye Castroviejo.

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