Un cofrade sevillano en un país en guerra: "La cuaresma en Jerusalén se vive con oración y ayuno"

Adolfo Redondo, hermano de la Sed, pasará la Semana Santa en Israel

Espera que para entonces haya acabado la guerra

Los retranqueos de la Semana Santa para evitar los aforamientos

El Cristo de la Sed, al que Adolfo Redondo ha escoltado varios años.
El Cristo de la Sed, al que Adolfo Redondo ha escoltado varios años. / José Ángel García

Se llama Adolfo Redondo, tiene 39 años y es hermano de la Sed. Los últimos Miércoles Santos ha escoltado, como guardia civil, a los titulares de esta corporación de Nervión en su estación de penitencia. Este 2026 será distinto. Se encuentra en Jerusalén, en plena guerra de Irán, donde vive una cuaresma muy diferente a las anteriores.

Tierra Santa es en estos días un lugar de templos cerrados. “No hay turismo ni peregrinos. Todo está vacío y silencioso”. Así retrata el panorama que presenta una ciudad donde sus vecinos están acostumbrados a entrar en los refugios habilitados cada vez que se activan las alarmas.

Si en 2022 la cuaresma estuvo marcada por la guerra de Ucrania, la de este año la protagoniza la de Irán, que se desató el pasado 28 de febrero. Desde que llegó a Jerusalén, este sevillano se ha percatado de la forma tan diferente que tienen los cristianos de vivir este tiempo previo a la Semana Santa en la ciudad que fue testigo, hace más de 2.025 años, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. “La preparación es literalmente mediante oración y ayuno, como me dijo un franciscano que vive aquí”, refiere Redondo, quien prefiere que su rostro no aparezca en los medios. “Mi trabajo es peculiar”, explica este cofrade, quien lleva saliendo de nazareno en la Sed “desde que era un renacuajo”.

Nazarenos en familia

“Lo que más me tira es la túnica y ser uno más. Sólo la he dejado los años que he salido acompañando a mis titulares con el uniforme”, aclara. Un hábito penitencial que ahora viste toda su familia: hijos, hermanos, sobrinos y cuñada. Y por supuesto, su compadre, ahijada y amigos.

Vivencia que serán muy distinta la próxima Semana Santa, para la que quedan menos de 20 días. “Aquí tiene más importancia el lugar sagrado en sí que las imágenes. Por cierto, son muy pocas las que he visto”, refiere.

La procesión de palmas

Confía en que para el Domingo de Ramos “haya acabado todo esto”, en alusión a la guerra que tiene en alerta a Israel. “Esa jornada espero, al menos, ver la procesión de palmas, que es la única que se celebra aquí”. También, si sus responsabilidades se lo permiten, piensa acudir a los oficios.

“Lo que sí tengo claro es que cuando salga del trabajo, veré en directo las retransmisiones de las cofradías por Youtube”, añade. Una Semana Santa, eso sí, "en el epicentro de mi religión".

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