Moreno y Cala y las mujeres costaleras en Sevilla: "Tarde o temprano las veremos bajo los pasos"

Almuzara lanza 'Costaleras', un nuevo título donde ahonda la realidad de la presencia femenina en los pasos y tronos en España

Por primera vez, dos mujeres han logrado inscribirse en una igualá en una cofradía de Sevilla

Una mujer lleva un paso a costal, sirviendo de portada de este libro
Una mujer lleva un paso a costal, sirviendo de portada de este libro

Costaleras. Así es de rotundo el título del nuevo libro de Almuzara, escrito por Rafa Moreno y María Jesús Cala, y que recoge por primera vez el mapa vivo y actual de las mujeres que cargan pasos a costal en España: dónde lo hacen, desde cuándo, cómo lo sienten y qué les impulsa a seguir. Más de cuatrocientas voces -costaleras, capataces, familias, responsables de hermandades y personas que acompañan el ritual- comparten su experiencia íntima.

Detalle de la portada de este nuevo libro
Detalle de la portada de este nuevo libro / Almuzara

Estas páginas revelan un fenómeno lleno de raíz y de futuro: identidad, misión, cultura viva, sociología, psicología y memoria espiritual de nuestra religiosidad popular. "El latido de este libro toca algo profundo: bajo el costal hay cervicales, hay columna, hay respiración contenida… y hay un corazón que sueña en plural", señala la sinopsis, y en 'Diario de Sevilla' hemos charlado con Rafa Moreno, uno de sus autores, para conocer en profundidad las motivaciones del libro y, sobre todo, cómo y por qué nace y cuál ha sido su desarrollo.

Rafael Moreno Rodríguez, Doctor en Psicología, ha sido hasta su reciente jubilación Catedrático de Metodología de las Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Además de la docencia en la citada facultad, ha impartido y continúa impartiendo numerosos cursos a profesionales y alumnos de posgrado en diferentes universidades españolas y extranjeras. Mª Jesús Cala Carrillo Doctora en Psicología, Profesora Titular del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Sevilla, es responsable del grupo de investigación “Mujeres, Bienestar y Ciudadanía”, y ha sido Delegada del Rector para la Igualdad (de 2012 a 2016) en la misma Universidad.

Pregunta.¿Desde cuándo llevas estudiando el mundo del costal y cuál es tu relación con el mismo?

Respuesta. Mi relación con ese mundo ha sido y es primordialmente como psicólogo interesado en conocer las vivencias y motivos de quienes que se meten bajo un paso, un lugar cerrado, estrecho y caluroso en el que han de desarrollar un esfuerzo físico y mental importante. Mi primera aproximación a ese mundo fue con la investigación que realicé junto a Moisés Ríos, compañero de la Facultad de Psicología, que fue publicada en 2012 en la editorial ABEC en forma de libro con el título “¿Locos del Costal?”, complementada con la que ambos realizamos sobre los capataces, publicada en 2023 por Almuzara como “El oficio de capataz en la Semana Santa”.

P.¿Cómo y por qué nace este libro?

R. “Costaleras” surge en octubre de 2023 cuando conozco a Esperanza Bazán, una mujer que lleva más de dos décadas cargando pasos, aunque tenga que desplazarse fuera de Sevilla para hacerlo, como sucede también a muchas otras. Hablando con ella empecé a vislumbrar un panorama de anhelos y una fuerte pasión por dicha tarea de quienes han que desenvolverse en un mundo muy mayoritariamente de hombres, en muchos casos remisos e incluso decididamente opuestos a aceptarlas, actitudes que también se encuentran en algunas mujeres. La intensidad de las vivencias que percibí desde nuestra primera conversación avivó mi interés de psicólogo por conocer más en detalle acerca de los sentimientos y experiencias de las mujeres que ejercen ese exigente y duro oficio de llevar pasos o tronos con imágenes. Y aunque esta vez Moisés no pudo sumarse al proyecto, invité a participar a María Jesús Cala, también compañera de la Facultad de Psicología y especialista en el conocimiento de las realidades de las mujeres y sus modos de vivirlas.

P.¿Qué aspectos se tratan en el mismo, cuál es su estructura, qué persigue...?

R. El propósito general del libro es describir con la mayor precisión y representatividad posible la realidad de las costaleras a través de dos grandes líneas. Por un lado, queríamos situar el fenómeno en su contexto: dónde existen pasos llevados por mujeres en España —el único país donde se utiliza este sistema—, cuántos son, qué características tienen, si existen cuadrillas exclusivamente femeninas o mixtas, y cómo ha evolucionado todo ello en el tiempo y en cada territorio. Por otro lado, la parte central del libro aborda el plano psicológico. Queríamos conocer qué sienten, piensan y hacen las costaleras; cuáles son sus motivos personales; qué factores externos y propios influyen positiva o negativamente en su desempeño; y qué efectos tiene en ellas esta práctica tan exigente. Toda esta información se recoge desde una perspectiva cualitativa que nos permite aproximarnos a su mundo en profundidad y amplitud. 

P.El libro trata lo físico, lo psicológico... ¿Desde cuántas perspectivas se ahonda?

R. La investigación aborda múltiples factores que pueden afectar a las costaleras. Estudiamos los externos —desde el público que presencia las cofradías, las juntas de gobierno o los medios de comunicación, hasta aspectos físicos como el recorrido que se realiza o la climatología— y también factores propios de las costaleras: físicos, técnicos y psicológicos, incluida la llamada “fuerza mental” necesaria para afrontar situaciones difíciles bajo el paso. Frente a opiniones sin respaldo, los testimonios recogidos en nuestro estudio muestran que muchas mujeres poseen la capacidad física y técnica para cargar cualquier tipo de paso, incluidos los más exigentes. La técnica puede aprenderse, y la fuerza depende de la persona, no del sexo. Además, hay un amplio consenso en destacar la fortaleza mental de muchas de ellas, algo fundamental en este oficio, sobre todo teniendo en cuenta que las cuadrillas femeninas o mixtas suelen disponer de menos relevos.

P.Quizás este título era impensable hace unos años en un libro. 

R. Depende mucho del lugar desde donde se considere. En Sevilla, donde actualmente no existen pasos con mujeres y persiste una fuerte resistencia a su incorporación —pese a las experiencias positivas vividas en los años noventa con algunos pasos de gloria—, es comprensible que un título así pueda sorprender. Sin embargo, en muchos otros puntos de España, la presencia de costaleras es una realidad plenamente asentada desde hace décadas y asumida con total normalidad. En tales lugares simplemente se reconoce que, si una persona reúne las capacidades necesarias, tiene el mismo derecho que cualquier otra a trabajar debajo de un paso. De hecho, al analizar el fenómeno a nivel nacional, los datos obtenidos resultan reveladores y rompen ese cierto “ombliguismo” sevillano que a veces nos impide ver lo que ocurre más allá.

P.¿Sigue siendo tabú el asunto de la presencia de mujeres en el universo del costal?

R.En determinados lugares, como Sevilla, todavía genera recelos y una oposición considerable basada en prejuicios sin fundamento —tal como se evidencia en nuestro estudio— y también en el deseo de mantener ciertos privilegios derivados de la exclusividad masculina. A ello se suma, en nuestra opinión, una falta de empatía y de coherencia con los propios valores cristianos, al excluir a personas de los pasos únicamente por ser mujeres. Aun así, estamos convencidos de que tarde o temprano las veremos bajo los pasos en Sevilla; y cuando empiece a ocurrir, terminará normalizándose, del mismo modo que sucedió con las nazarenas o con la presencia femenina en juntas de gobierno. El avance de las mujeres en todos los cambios está siendo imparable y no existen argumentos objetivos para seguir negándoles ese espacio.

P.De hecho, esta Cuaresma hemos conocido costaleras que han acudido a igualás en Sevilla. 

R. Efectivamente, y después de muchos años se han presentado a una igualá dos costaleras, ambas con más de veinte años de experiencia bajo los pasos adquirida en su periplo por numerosas localidades. Ha sido en la igualá del paso de la Virgen de la Palma, de mi Hermandad del Buen Fin, alegrándome sobremanera que la práctica totalidad de quienes allí estaban las aceptaran sin problema, igualándolas el capataz -Juan José Cobos- y tomándoles nota de sus datos como hicieron con el resto de aspirantes, algo que según nuestras noticias ocurre por primera vez en un paso de Semana Santa de Sevilla. Aunque finalmente no han entrado este año en la cuadrilla por no haber hueco en el sitio que les correspondería, entendemos que el gesto marca un punto de inflexión y hay que darle el justo valor que tiene cuando pensamos que en el pasado se han visto denigradas ellas y otras compañeras cuando se presentaron en igualás y pedían ser tratadas en igualdad de condiciones que el resto de aspirantes.

P.En tal sentido, en otros puntos de la geografía se toma como algo natural. 

R. Exacto. Al tratarse de un fenómeno con un desarrollo de unas cuatro décadas, hoy está plenamente normalizado en muchos lugares. Hemos constatado presencia de pasos a costal llevados por mujeres en treinta y una provincias, pertenecientes a trece comunidades y una ciudad autónoma. En esos contextos, su presencia no genera ya debate alguno.

P.Has comentado que hay costaleras que van ellas solas en algunos pasos, y junto con hombres en otros. ¿Puedes adelantar algo sobre ambos casos?

R. Además de esos dos tipos de cuadrillas también se da el de los pasos que son llevados solo por mujeres en unos relevos y solo por hombres en otros; un caso que hemos encontrado únicamente en nueve pasos de los más de cuatrocientos con mujeres identificados. Del resto, hemos contabilizado casi un centenar de cuadrillas formadas únicamente por mujeres y más de trescientos pasos llevados por cuadrillas mixtas. Dentro de estas últimas se dan situaciones diversas: cuadrillas con mayoría de hombres, con mayoría de mujeres o con una presencia equilibrada de ambos sexos. Un aspecto llamativo es que, aunque las cuadrillas mixtas son de lejos las más abundantes, siguen despertando desconfianza en personas que nunca han trabajado en ellas y que imaginan posibles conflictos derivados de la cercanía física entre mujeres y hombres bajo un paso. No obstante, los datos de nuestro estudio van en sentido contrario: la práctica totalidad de las personas entrevistadas coinciden en que estos temores no tienen fundamento en la práctica. Hombres y mujeres que han compartido trabajadera insisten en que bajo un paso se va a trabajar, no a otra cosa, y que esas suspicacias carecen de sentido. Además, muchas entrevistadas subrayan lo incoherente que resulta tener esos temores en cuadrillas mixtas y, sin embargo, no plantearlos cuando en una cuadrilla exclusivamente masculina conviven personas con orientaciones sexuales diversas.

P.¿De qué modo se han involucrado las mujeres en este proyecto, con quién habéis contado para ello...

R. La implicación ha sido total. Más de ciento cincuenta costaleras con las que contactamos aceptaron participar desde el primer momento en que les explicamos los objetivos de la investigación. Muchas han desarrollado su labor en entornos poco favorables o directamente hostiles, por lo que ser escuchadas y poder facilitar que se visualice sus experiencias ha sido algo que han valorado mucho. Nosotros les estamos igualmente agradecidos: sin su generosidad, este trabajo no habría sido posible.

P.¿Contáis aquí con testimonios de capataces? Cuál es su visión al respecto, si hay cierto aperturismo... 

R. Sí, por supuesto. Además de las costaleras —en activo o retiradas, de todas las edades— hemos entrevistado a numerosos capataces, hombres y mujeres, que dirigen o han dirigido cuadrillas femeninas o mixtas. También hemos recabado información de miembros de juntas de gobierno de hermandades cuyos pasos son llevados por mujeres. En total, más de cuatrocientas personas han aportado su experiencia. Y lo más llamativo es la mayoritaria satisfacción con el trabajo de las costaleras.

P.¿Tiene también este libro vocación de despertar conciencia y aliento en otras mujeres que deseen ser costaleras?

R. El libro responde, en primer lugar, a los objetivos científicos de conocer y describir esta realidad en sus dos dimensiones: la territorial y la psicológica. Por eso, explicamos cómo se ha desarrollado la investigación y cuáles son sus resultados más sólidos. Sin embargo, a partir de lo aprendido, aspiramos -ya como opción personal- a que también sirva para visibilizar las barreras que aún afrontan muchas mujeres y defender su derecho a participar en igualdad de condiciones. Porque, aunque demuestran sobradamente su capacidad, siguen encontrándose con obstáculos poco justificables y, en ocasiones, vinculados a dinámicas históricas de poder y privilegios.

P.¿Qué tienen que decir aquí las hermandades?

R.Tienen que decir mucho. Las juntas de gobierno son quienes tienen la última palabra sobre quién carga sus pasos. Hay hermandades en muchos lugares que ya aceptan la participación de mujeres en cuadrillas mixtas, o han reservado un paso para ellas. Pero otras aún no se lo plantean o lo rechazan abiertamente, a veces amparándose en argumentos que muchas entrevistadas consideran excusas, como delegar toda la responsabilidad en el capataz si este se niega a incorporarlas. Igual que otros agentes —, público, medios…—, las hermandades pueden facilitar o dificultar la presencia de mujeres. Y no deberían olvidar que, al tratarse de instituciones cristianas, lo esencial debería ser la acogida en todos sus puestos, no la exclusión.

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