Rincones con encanto | Puente de Triana

Nació pidiendo poetas y cantaores

  • Fue construido bajo el reinado de Isabel II, de ahí su nombre, y sustituyó al puente de barcas que idearon los musulmanes en tiempos de Abu Yacub Yusuf

Vista del Puente de Triana, cordón umbilical de Sevilla y Triana, reflejándose en las aguas del viejo Betis. Vista del Puente de Triana, cordón umbilical de Sevilla y Triana, reflejándose en las aguas del viejo Betis.

Vista del Puente de Triana, cordón umbilical de Sevilla y Triana, reflejándose en las aguas del viejo Betis. / Ruesga Bono

Cinco son las cofradías que vienen de la orilla derecha al centro de la ciudad y todas lo hacen por el puente más cantado del Universo, hizo de aquel puente del Carrousel que unía las dos orillas del Sena. Es el Puente de Triana el cordón que umbilica para que Sevilla y Triana sean carne del mismo cuerpo y sangre de su sangre. Quizás el de Brooklyn y el Puente de Carlos en la bellísima Praga estén a su altura en cuanto a popularidad, pero ninguno tan cantado por vates y cantores, pero sobre todo para esos cantaores que llevaron y llevan a Triana al último confín del mundo. Fíjese si lleva el arte en su estructura el puente que en su matrimonio con Triana, un carillón da la horas con una soleá del Zurraque que sale de la sonanta de un trianero tan principal como Ricardo Miño.

Ya los romanos intentaron unir ambas orillas, pero el proyecto no cuajó por la dificultad que presentaba cimentarlo. Eran tierras de aluvión, muy arenosas y de poca solidez, por lo que la idea no prosperó. Posteriormente, los árabes optaron por la solución de un puente de pontones y, así, en el año 1171, bajo el gobierno del califa almohade Abu Yacub Yusuf, se construyó un puente que consistía en trece barcas amarradas con cadenas sobre las que se apoyaban fuertes tablones de madera.

Su emplazamiento era donde hoy se ubica el actual Puente de Isabel II, a la altura del castillo que había en el lado de Triana y a la altura de la puerta de la muralla en el lado de la ciudad. El conocido como Puente de Barcas se mantuvo tras la conquista cristiana de la ciudad y perduró hasta la construcción del actual. Las crecidas del río y el numeroso tránsito peatonal entre Triana y Sevilla hacían necesario un constante mantenimiento de este puente de barcas. En tiempos de Felipe II se dictaron varias ordenanzas municipales acerca de su mantenimiento. Entre ellas había una que advertía de la prohibición de amarrar barcos al mismo.

La importancia estratégica de este enclave ha dado lugar a que tuvieran lugar en el antiguo puente de barcas dos batallas fundamentales cuando se ha intentado tomar la ciudad. En primer lugar, durante la Reconquista de Sevilla, en el 1248, cuando la flota de Bonifaz rompió las cadenas del puente, y más tarde en la Guerra de la Independencia, cuando tuvo lugar la batalla del Puente de Triana en 1812. Es el puente de hierro más antiguo conservado en España. Su construcción se dio por finalizada en el año 1852, bajo el reinado de Isabel II. De ahí que tenga tal nombre. Fue construido entre 1845 y 1852 por los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot. Para su diseño, los ingenieros se inspiraron en el puente del Carrousel, situado junto al Louvre, el cual desaparecería años más tarde, demolido justamente en 1930 y reconstruido después fidedignamente.

A finales de abril de 1844 la Junta Consultiva de Caminos y Canales aprobó el proyecto del puente que presentaron los dos ingenieros franceses, no sin añadir cuatro prescripciones técnicas adicionales. La cuarta de estas prescripciones era que la piedra de la Isla de San Fernando, prevista para todos los elementos pétreos de la infraestructura, debería sustituirse por piedra de otro lugar por motivos estéticos, al menos, en los paramentos. Al final fue Gustavo Steinacher quien se quedó como director único de la obra.La inauguración se celebró el 23 de febrero de 1852 y tuvo lugar con una procesión que empezó en la parroquia trianera de Santa Ana. En esta procesión estaban presentes el gobernador civil Francisco Iribarren, el arzobispo, la banda municipal y un desfile militar presidido por el capitán general de Sevilla. El arzobispo bendijo el puente y ese día hubo fiesta municipales.

En los años 50 y 60 del siglo XIX el Ayuntamiento se planteó decorar el puente con una estatua de Isabel II o con un par de leones sujetando los escudos de España y Sevilla. Sin embargo, el proyecto se acabó desestimando al compás del bajón de popularidad que iba menoscabando la figura de la Reina Castiza. El 10 de agosto de 1974, el puente se cerró al tráfico por falta de seguridad, siendo reabierto el 13 de junio de 1977. Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 13 de abril de 1976.

Hasta aquí la historia de un puente que fue de barcas y que permitió que La O fuese la primera trianera en cruzar a Sevilla. Ver hoy cómo El Cachorro inhala su último soplo de aire enfilando Sevilla es una imagen sobrenatural, quizá la más celebrada de cuantas componen el tránsito de cofradías por el puente. Si ya el domingo fue la Estrella la que colmó de personas el viaducto y el lunes, todo el Barrio León y el Tardón llegan acompañando a la de San Gonzalo, este mediodía surgirá una fiesta interminable en el arrabal y guarda en el multitudinario acompañamiento a la Virgen morena de calle Pureza a la espera que las cofradías de La O y de ese Gran Almirante de la Armada Trianera que es el Cachorro venga y vaya por el puente desde Triana a Sevilla, desde Sevilla y Triana. “Qué bonita está Triana cuando le ponen al puente las banderitas gitanas”. Puente de Triana y olé, Torre del Oro. Triana, Sevilla, el Cielo...

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios