La SGAE aboga que las hermandades paguen por los derechos de autor de las marchas de Semana Santa
El I Encuentro de Compositores establece unas primeras líneas a seguir para el reconocimiento de estos derechos
Aunque se estudiarán varias alternativas, la dirección comercial señala que el derecho no deberían pagarlo las bandas, sino las hermandades
La Catedral retira del culto este viernes a la Virgen de los Reyes para ser tratada por un restaurador distinto a Arquillo
Un asunto de especial relevancia que pretende un objetivo claro: un reconocimiento de derechos. La Fábrica de Artillería acogió el pasado sábado el I Encuentro de Compositores de Música Procesional, un evento nacido con la voluntad de generar un espacio de diálogo, análisis y formación para poner en valor la figura del compositor, reflexionar sobre los formatos musicales y difundir el conocimiento sobre los derechos de autor. Durante toda la jornada se desarrollaron varias mesas redondas y ponencias, estableciéndose puntos de debate y estudio acerca de este asunto.
Una de las citadas mesas abordó los derechos de autor de las composiciones musicales procesionales, un tema en el que la Asociación de Compositores de Música Sacra Procesional (MUSAPRO) y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) trabajan desde hace tiempo. La propuesta, que está siendo estudiada, contemplaría el reconcimiento de los derechos de autor y un pago por la interpretación de sus obras musicales en las procesiones. Los ponentes de la mesa eran el abogado Joaquín Moeckel; Amparo Arenas, abogada de la SGAE; José Lucas Chaves, director de la SGAE en Andalucía; y Javier Ribó, director comercial de la SGAE. Todos ellos coincidieron en que el primer paso es lograr el reconocimiento de los derechos de autor de estos compositores para, posteriormente, estudiar la cuantía del pago por ese derecho y el sistema para hacerlo efectivo.
La mesa indicó una “responsabilidad histórica” de los propios autores por no exigir ni una retribución económica a la hora de componer ni de sus derechos como creadores de esa obra. Para Javier Ribó, “en la cadena que permite que una obra suene en una procesión, el primer eslabón es siempre el autor. A partir de ahí, los compositores depositan su obra para su divulgación, pero hasta ahora no existía una regulación clara sobre la comunicación pública de esas composiciones. La tarifa para esa comunicación pública es del 7%, y ya existe. Cuando se quiere interpretar una música, se contrata a una banda, pero también es necesario contar con la autorización del autor, lo que no implica automáticamente la autorización de la comunicación pública”. En su opinión, “necesitamos sentarnos y estudiar tarifas alternativas donde ponderemos número de horas, número de hermanos y el presupuesto que cobra la banda. El derecho no deberían pagarlo las bandas, sino las hermandades. Cuando se fija una tarifa, esta debe ser razonable en relación con el valor del derecho. Por cada mil euros que se abonen a una banda, 70 euros deberían corresponder al autor. No se trata de una tarifa descabellada”, consideró el director comercial de SGAE.
Los ponentes debatieron sobre quién debería pagar esos derechos de autor, aclarando Amparo Arenas que “el titular del derecho no es la banda, sino la hermandad, que es quien paga y debe abonar al autor. La banda solo puede aportar la declaración de ejecución, donde figuran las obras interpretadas”. No obstante, este es un tema que se seguirá estudiando para llegar a la mejor solución. Un aspecto importante del canon, según Ribó, es que “servirá para poner en valor la composición musical y evitar que se hagan obras solo para un fin concreto. Le dará rigor y un punto de valor a la procesión”. Asimismo permitirá que los autores “tengan mayor presencia en la educación y la formación, motivando a que la gente estudie para convertirlo en una profesión. Tenemos que situar al autor en el lugar que merece, y en la medida en que respetemos al autor, se valorará su trabajo”.
Visibilidad y reconocimiento
Moeckel señaló que “se ha extendido la idea de que un compositor debe crear gratis para una hermandad y para una imagen. Esa idea ha calado en gran parte del colectivo cofrade. En otros gremios vinculados a la vida de la hermandad no ocurre así: nadie se plantea no pagar a un orfebre, a un florista o a un cerero. Existía la concepción de que componer debía ser gratuito y que el pago al autor era simplemente el prestigio personal que obtendría por escribir una marcha para determinada hermandad”. José Lucas Chaves explicó que “cuando una composición sale del ámbito del autor y llega al público, trasciende lo meramente privado”. “En SGAE estamos trabajando con MUSAPRO para la visibilidad y el reconocimiento del compositor de música sacra, primer paso para el largo camino que aún nos queda por recorrer en la reivindicación de sus derechos como autores”.
La abogada de la SGAE Amparo Arenas hizo hincapié en la importancia de la conciencia del autor. “El autor debe asumir que la obra es suya y registrarla como tal para protegerse no solo patrimonialmente, sino también moralmente. La Semana Santa tiene una idiosincrasia propia y, hasta ahora, el autor no tenía plenamente protegida esa comunicación pública que se produce. Hay que concienciar a las bandas para que respeten al autor y sus derechos, ya que esto les permitirá disponer de más tiempo para crear esa música. Si no se contribuye al reconocimiento y retribución del autor, acabará dedicándose a ello como algo secundario, y eso supone una merma en la calidad de sus obras”, afirmó.
Ya en el turno de preguntas, el compositor y tesorero de MUSAPRO Manuel Marvizón defendió que “lo principal es el reconocimiento del derecho, traspasar ese umbral. Debemos perseguir el reconocimiento de los derechos”. A esta tesis se sumó el abogado Joaquín Moeckel afirmado que “tenemos que decirle a la gente que toda obra musical tiene un derecho y no hay que tener miedo a ello. Si se pagan esos derechos, el autor obtendrá ingresos, podrá ganarse parte de su sustento y contaremos con una música de mayor calidad”.
También te puede interesar
Lo último