Los días imaginados

Paso ante un Carmen que no existe

  • Las Siete Palabras evoca el 150 aniversario de la recuperación de su estación de penitencia. Irá por la calle Baños, donde estuvo el desaparecido convento carmelita en el que residió.

ESTE Miércoles Santo tendrá un capítulo más de esa Semana Santa que no se ve, pero que se presiente. La Hermandad de las Siete Palabras cambia el itinerario, con motivo del 150 aniversario de la recuperación de la estación de penitencia, y pasará ante el antiguo convento Casa Grande del Carmen, en la calle Baños, que actualmente es Conservatorio de Música. Recordará viejos tiempos, cuando tuvo capilla propia en ese desaparecido convento carmelita, en el que estaba antes de trasladarse a San Vicente.

Saldrá las Siete Palabras con luz de sol, a las 19:00 (que son las cinco en punto de la tarde, en el horario solar real). La cruz de guía, al llegar a la esquina de la calle San Vicente, no girará hacia la izquierda para salir a la plaza del Museo, sino hacia la derecha, para continuar hasta la calle Baños. Una vez que el Nazareno de la Divina Misericordia haya salido fugazmente y desaparezca entre nubes de incienso, la cofradía asume su talante más clásico, que hoy se ve complementado con un guiño historicista.

Ese Calvario que preside el Cristo de las Siete Palabras, en su paso dorado, donde está reflejada la verdad de los misterios antiguos de la Semana Santa, se enmarcará en la puerta del templo parroquial. Naranjos iluminados le aguardan, como si fueran centinelas de los secretos del templo. La primera marcha que sonará, en honor del Cristo, será Pasan los Campanilleros, dedicada a esta hermandad. Y, a continuación, la banda de música interpretará otra marcha de resonancias añejas, Siete Palabras, de Antonio Pantión. Serán evocados así los tiempos en que esta cofradía (que sólo tenía un paso, precisamente este Calvario) salía con banda de música completa. Por última vez la llevó en la salida extraordinaria del Santo Entierro Grande de 2004. Esta tarde volverán a sonar esas marchas dedicadas a este misterio y a esta cofradía, que por tantas vicisitudes y cambios ha pasado después.

Recuperar la esencia (nombre de la banda de cornetas y tambores que acompañará a este paso en el resto de su recorrido procesional) es el propósito que hoy se han trazado, más que nunca. El paso de las Siete Palabras nos dejará un retazo de la Semana Santa insólita cuando llegue a la calle Baños y pase ante la fachada de ese Conservatorio, que en otros tiempos fue el convento de la Casa Grande del Carmen. Allí no sólo tenía su sede esta hermandad, sino también otras muy señeras, como la Quinta Angustia, antes de mudarse al convento de San Pablo (Magdalena), o la Soledad, antes de arraigar en la parroquia de San Lorenzo.

¿Quién se podrá imaginar aquel pasado que nunca vivimos? Aunque sólo sea durante unos instantes brevísimos, ocultos en lo invisible de los cielos, tal vez se asomen viejos frailes carmelitas o cofrades antiguos cuyos nombres sólo perduran en papeles amarilleados y recubiertos por el polvo inmisericorde de los siglos. Puede que el pasado se actualice en una simple fracción del tiempo, pero nadie sería capaz de asegurarlo.

El misterio de las Siete Palabras se irá por la calle Baños arriba, siguiendo una dirección insólita, en busca de la Puerta Real. ¿Quién se ha encontrado a este Crucificado por la calle Goles? Pero así es la Semana Santa. Su historia se teje con puntadas de recuerdos. Nada es imposible. El pasado se reactualiza. El tiempo se pierde o se gana, sin que lo veamos. Y es así como se mezcla la realidad con los sueños, hasta hacerse inseparables.

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