Sevilla

África hace oír su voz y su música

  • Crecen en Sevilla los grupos y artistas que reflejan la situación de los inmigrantes del Continente Negro

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Bienvenu Povele, ciudadano de la República Democrática del Congo (Zaire), es músico, bailarín y profesor. Y también fue en su día un inmigrante sin papeles que entró en España por el mar, aunque no en una patera, sino arrastrado por un marroquí con aletas al que había pagado para que lo cruzara desde el otro lado de la frontera.

Su caso no es el único entre los miles de inmigrantes procedentes del Continente Negro que, censados o no, residen en Sevilla en un número cada vez más creciente. Y esta presencia se refleja también en manifestaciones culturales como la proliferación de grupos musicales que muestran en Sevilla los ritmos y canciones de las distintas culturas y países de África.

Auspiciados por asociaciones como la Casa Intercultural del Sur o Mujeres Entre Mundos y las posibilidades que ofrece el Programa Música para todos de los presupuestos participativos que organiza el Área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, varios de estos grupos se reunieron para escenificar esa presencia africana en Sevilla de la mejor manera que saben: haciendo su música.

Es, por ejemplo, lo que lleva haciendo Alhassan Fafanah, del grupo de Sierra Leona African Shrine Percussion (618 593 735-638 073 964; africashrina@yahoo.com) desde que llegó a Sevilla hace un año y medio. "No tengo permiso de trabajo. Al principio nos ayudaba Cruz Roja, pero ahora sólo vivo de mi música", afirma.

African Shrine -altar, porque vincula la música con la espiritualidad- fundado en Sierra Leona en 2003, está compuesto por cuatro miembros, cantan en cinco idiomas -crio, temne, mende, kono, susu- y tocan instrumentos tradicionales como el tum tum, shebendi, kellen, kondi, shegureh, además de realizar danzas como la del fuego, los bastones o magia negra o impartir talleres de todos los estilos de percusión africana.

El concierto que les dio la oportunidad de salir de su país, asegura Alhassan, es el que les impide ahora volver. Aprovecharon, relata, una antigua tradición de su país, "el Día de los Niños, en el que éstos pueden decir y criticar lo que les dé la gana. Nosotros aprovechamos para hacer un concierto contra la ablación, una costumbre muy fuerte en Sierra Leona. A raíz de ese concierto, nos ofrecieron uno en Portugal, y luego en Badajoz, pero el hombre que nos trajo se marchó con nuestro dinero y nos dejó tirados. Por otra parte, nuestras familias nos avisaron de que los partidarios de la ablación nos estaban buscando y que no debíamos regresar".

Alhassan solicitó el asilo político, pero su petición no fue admitida ni a trámite. También fue denegada la de Bienvenu Povele. "La gente no sabe lo que pasa allí ni por qué venimos", afirma. Él, perdido en el limbo de la Ley de Extranjería que no le permite trabajar legalmente, se las arregla haciendo chapuzas, dando clases de baile en el Punto de Encuentro Inkel de San Juan y tocando con su grupo, Ngomo Africa (667 893 571). "No me planteo volver. Allí no hay futuro. El presidente es un dictador...", afirma.

El grupo nació en Sevilla en 2005 por un grupo de congoleños y en la actualidad cuenta con cuatro miembros, incluido una española. Hacen la música congoleña como dondombolo o soukous, acompañando los instrumentos tradicionales con otros modernos como el piano y el bajo.

También ofrecen espectáculos de baile y cuentan, de vez en cuando, con alguna bailarina, aunque tampoco saben de ningún grupo o cantante femenina africana en Sevilla. "Es que la proporción de hombres inmigrantes es mucho mayor", explica Gloria Ekerewuwem, de la asociación Mujeres Entre Mundos. "Aunque cada vez hay más mujeres, en Sevilla puede haber más de 300, quizás 500". Cuando ella llegó, hace 22 años, apenas había "algunos senegaleses o nigerianos. Yo era la primera nigeriana, algo exótico y la gente me preguntaba por mi país. Ahora, sólo que si tengo el sida", dice esta mujer con humor e ingenio mordaces.

Mucho menos, siete meses, son los que lleva Gelase Kimvouama (610 376 172) en Sevilla, aunque este cantautor -cantor se define él mismo- congoleño ya habla español más que aceptablemente. Salió de su país cuando tenía 13 años como consecuencia del conflicto bélico que allí se vivía, abriéndose camino fatigosamente hacia el norte -parando para trabajar y reunir dinero para pagar los transportes...- como muchos otros subsaharianos.

Sus canciones, en las que mezcla la tradición con influencias como el blues, tienen letras "comprometidas" como la que escribió con 20 años, Moria, el himno de los rebeldes de algunas zonas de su país, y que le impide volver a su país. Gelase canta contra los problemas que desangran a África: el sida, las guerras, los niños de la calle... pero también al amor, la paz, la alegría. "En África, bailar puede curar a una persona", dice.

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