Años jóvenes de un siglo viejo

la década prodigiosa. 'Sevilla en los 80' (RD Editores) es una nueva incursión de Joaquín Arbide en la crónica cotidiana de la ciudad. Como ya hiciera en 'Sevilla en los 60' y 'Sevilla en los 70', vehicula con memoria y habilidad los acontecimientos locales con los cambios que vivió el país y el mundo entero. Una década que empezó fuerte: el 28-F de 1980, el 23-F de 1981. Las elecciones autonómicas y generales de 1982 que colocaron a dos antiguos estudiantes de la Facultad de Derecho de Sevilla al frente de los Gobiernos español y andaluz. He aquí un extracto del capítulo de ese año. El del Mundial que perdimos.

Años jóvenes de un siglo viejo
Años jóvenes de un siglo viejo

21 de noviembre 2010 - 05:03

EL 82 fue un año de inflexión, un año sin desperdicio. Nacían las autonomías y se formaba el Parlamento Andaluz en el Salón de Tapices del Alcázar, siendo su primer presidente Antonio Ojeda, responsabilidad que ostentó hasta 1986. Antonio Ojeda Escobar, nacido en Escacena del Campo, Huelva, en 1941, se licenció en Derecho en Sevilla en 1964. Estudió con Felipe González, Manuel del Valle, Joaquín Galán, coincidiendo con Rafael Escuredo, Amparo Rubiales, Manuel Chaves y los hermanos Pérez Royo. Una buena selección para una copa del mundo. Aprobó oposiciones a Notaría en Barcelona, ejerciendo posteriormente en Zaragoza, Villacarrillo y Úbeda. Fue consejero de Interior de la Junta en la etapa preautonómica, donde participó en la preparación del referéndum del 28-f. Fue senador entre 1979 y 1982; parlamentario andaluz de 1982 a 1986; diputado del Congreso de 1986 al 87, año en el que deja la política para volver a su profesión que ejerce en Huelva y desde 1988 en Sevilla.

La primera sesión plenaria del Parlamento Andaluz se celebró el día 21 de junio y las primeras palabras históricas las pronunció un hombre que se había dedicado toda su vida a trabajar en la albañilería. Era Manuel Bustos Lozano y había sido alcalde comunista en Mairena del Aljarafe. Era el mayor de una cámara llena de gente joven. Junto a él, los dos secretarios que le acompañaban en la mesa de edad, Antonio del Valle, del PSOE y Antonio Romero del PCA, ambos de 26 años. Aquel Parlamento era muy curioso, como buen Parlamento andaluz. No tenía ni casa, ni precedentes, ni notarios, aunque había dos: Antonio Ojeda Escobar en la presidencia y Luis Marín Sicilia en una de las dos vicepresidencias.

Tras aquel acto del Alcázar, las primeras cincuenta sesiones se celebraron en el salón de la Caja San Fernando de la plaza de San Francisco al que se entraba por Chicarreros. Lugar cargado de historia, pues entre sus paredes se sucedieron momentos como la renuncia de Escuredo o los debates sobre la reforma agraria. Después, la sede se trasladaría a la capilla de San Hermenegildo, junto a la Gavidia, hasta asentarse en el Hospital de las Cinco Llagas.

Cuando los 109 parlamentarios se reunieron por vez primera en el Salón de Tapices de los Reales Alcázares, no contaban con antecedentes históricos en los que apoyarse, porque no se trataba de lo que podríamos llamar la reconstrucción de una vieja institución clausurada por la dictadura, sino de una fundación. El Parlamento andaluz, como hemos indicado, nació el 21 de junio y, como afirma el Preámbulo del nuevo Estatuto, Andalucía fue la única comunidad que tuvo que echarse a la calle para conseguir su autonomía. Fue una suerte de rebelión de terciopelo que concluyó el 28 de febrero de 1980, porque tanto al País Vasco, como a Cataluña o Galicia, se las devolvió el gobierno de la UCD, porque llegaron a aprobar sus estatutos en la República o durante la etapa de la guerra civil.

Muchos años más tarde, he tenido ocasión de leer una entrevista con Rodolfo Martín Villa, hombre del franquismo, pero que puso su hombro para conseguir la Transición y que siguió muy de cerca el proceso en Andalucía.

"La intención del gobierno de Suárez fue buena y es que había sectores dispuestos a aceptar la autonomía sólo para las comunidades históricas que la tuvieron antes de la guerra. A la UCD le faltó conocimiento histórico, porque en realidad solo la Generalitat catalana había tenido un funcionamiento institucional. No se tuvo en cuenta que en 1936 ya se estaban preparando los estatutos de otras regiones. Sin la guerra, en Andalucía, Valencia y otras comunidades hubieran tenido autonomía en 1937 o 38. Creo que en UCD nos condicionó que se empezó a hablar de una España federal... Lo del artículo 144 fue un intento de reconducir la situación. Yo volví al Gobierno como ministro de Administración Territorial y participé en este intento jurídicamente discutible, porque se había perdido el referéndum en Almería y llevando el artículo 144 al extremo de interpretación, salió adelante. Entonces había una polémica que hoy parece absurda, pues se decía que las autonomías del artículo 151 eran de primera y las del 144 de segunda. Pero tenían o iban a tener la autonomía especial Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía, Navarra, las islas Baleares, Canarias y Madrid necesitaba un estatuto, así que la parte especial era ya mayor que la parte general. Por tanto, el café para todos tenía toda la razón, y además debía ser café igual para todos. En España somos distintos, pero no debemos ser desiguales. El miedo a una España federal yo no lo tengo ahora. Es más, hoy prefiero una España federal a una España con autonomías desequilibradas".

Los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, autores que serían de la estación de Santa Justa, la biblioteca pública y el estadio de la Cartuja, obtenían el premio Ciudad de Sevilla de arquitectura por las viviendas que realizaron en la calle Lumbreras.

Falleció en Madrid Plácido Fernández Viagas, primer presidente autonómico de Andalucía. Pilar Távora empezaba su andadura cinematográfica con un corto titulado Sevilla, Viernes Santo madrugada. La película parte de la base de que la Semana Santa sevillana es, fundamentalmente, un espectáculo. Por eso le salió una cinta de buena y bella fotografía, con buen ritmo. Su segundo trabajo fue Andalucía, entre el incienso y el sudor. Sigue con su interés por nuestra fiesta mayor y presenta ahora a Andalucía bajo un prisma poético que llega fácilmente a todos los espectadores. Pero la obsesión habría de seguir con su tercera cinta, Nanas de espinas, adaptación al cine de la obra dramática del mismo título, creada y montada por su padre Salvador estrenada en la Sala San Hermenegildo. Vuelve sobre la Semana Mayor y ahora hace un nuevo corto que titula Costaleros. "Intento con mi cine -ha dicho Pilar- dar un paso hacia delante para llegar a conseguir un auténtico cine andaluz".

Con veinticinco años de edad, terminaba su carrera el pintor sevillano Luis Rizo, nacido en 1957. Se formó entre los años 1978 y 1982, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Inmerso en el mundo cofradiero sevillano, ha pintado portadas de discos con música de Semana Santa, ha hecho los carteles para las Fiestas del Rosario de la Hermandad de la Macarena, el del Centenario del Baratillo, el del 50 aniversario de la coronación de María Auxiliadora, el del 500 aniversario de la Trinidad y el de la Semana Santa de 2010. "Mi primera caja de pinturas la compré con el dinero que saqué con una Cruz de Mayo -recuerda-. En mi primera exposición, hace más de 25 años, ya incluí un cuadro con nazarenos de la Trinidad".

Al hilo de la Semana Santa, este año Isidoro Moreno publicó su libro La Semana Santa de Sevilla. Conformación, mixtificación y significaciones. Fue a partir de ese instante cuando la interpretación de este acontecimiento dio un vuelco total, porque el profesor analiza la Semana Santa con el ojo de un antropólogo que sabe mezclar la teoría y la práctica de una persona que ha vivido las bullas. Se ha dicho que gracias a su obra, lo que para algunos se estaba convirtiendo en un fósil preconciliar, aparece ahora con toda vitalidad. Ya se puede hablar de la fiesta total en la que participan ciudadanos de diversas clases sociales, creencias y modos de comportarse en la vida. Se preocupa Moreno de pasar de una serie de historias, a veces historietas, que se habían mantenido por tradición y que habían, de alguna manera, desfigurado la fiesta en tiempos pretéritos.

Miguel Manaute, en octubre, y cuando el Gobierno andaluz estaba presidido por Rafael Escuredo, organizó un viaje por las comarcas deprimidas: Los Pedroches, el Andévalo, las Alpujarras, la Axarquía, la Sierra Sur sevillana, la Sierra Norte nevada, Benamahoma, Belmez, Alhama de Granada... Su obsesión eran los pueblos y los campos de Andalucía. El Ayuntamiento sevillano concedía la medalla de oro de la ciudad al Consejo de Cofradías y, por consiguiente, a todas las hermandades sevillanas. Solo la Macarena y el Gran Poder poseían la distinción original de la ciudad. Pero habría de ser en este pasado año 2009, cuando el alcalde imponía la medalla de oro a la Virgen de la Caridad del Baratillo como reconocimiento por su coronación canónica.

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