Sevilla

Aprender a tocar con las sensaciones

  • ViolinistaEste joven violinista sevillano lleva desde los siete años formándose en el mundo de la música clásica. Para él la música es más que una afición, es una profesión a la que hay que entregarse por completo. Además, busca superar la presión con la ayuda de la meditación.

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Con apenas 24 años y recién licenciado en el Conservatorio de Sevilla Álvaro Ambrosio lleva la mayor parte de su vida dedicado al violín. Gracias a su primer profesor, Yuri Managadze, consiguió una gran base técnica de la que partir. De sus años como alumno recuerda que España y Sevilla no están demasiado involucradas en la formación de los músicos y que para los programas de educación algunos docentes han dejado de ser artistas para ser simplemente funcionarios. "Estudiar violín es caro, no sólo por el instrumento, también por las clases particulares. Pero creo que tener inquietud y querer aprender más es lógico cuando tienes esta vocación", explica. La formación suplementaria, recibida y costeado gracias a sus padres, incluye profesionales tan prestigiosos como Zakhar Bron, Serguei Fatkuline, Serguei Teslia, o Alejandro Tuñón. Este joven violinista ha ganado diversos premios tanto nacionales como internacionales. Entre sus proyectos de futuro incluye no sólo ingresar en una orquesta, también está interesando en enseñar a los niños a trabajar con las sensaciones que provoca tocar el violín. Además de practicar unas cinco horas con el instrumento, este joven tiene otros intereses como la meditación y tocar música rock y heavy metal. En enero continuará su formación en Berlín, aunque antes visitará a su mentor, Arcadi Futer. "Para mí es alguien de mi familia, además me enseñó como se puede ser grande en el mundo de la música sin por ello dejar de ser humilde".

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