Los Invisibles: Eduardo Castro

"Brenan llega de rebote porque su primera idea era ir a China en burro"

  • Fue cronista de la Transición, vida de barbecho entre Granada y Sevilla, entrevistó muchas veces a Brenan y vuelve en libro al viaje a la Alpujarra que hizo en 1984

Eduardo Castro. Eduardo Castro.

Eduardo Castro. / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

SIEMPRE vuelve a la Alpujarra, pero ahora Eduardo Castro (Torrenueva, Granada, 1948) lo hace con la reedición del viaje que hizo en 1984.

–Su vida es capicúa, como la de Orwell, que en 1948 escribe ‘1984’. ¿Conoció el británico a su compatriota Brenan?

–Brenan en algunos momentos habló de él, pero no coinciden porque Orwell no era del grupo de Bloomsbury que lo visitaron.

–¿Conoció a Brenan?

–Le hice un montón de entrevistas, la última hablando de la Transición española.

–Fue el mayor propagandista de la Alpujarra.

–Llegó un poco de rebote, buscando un sitio barato donde no hubiera llegado el progreso. Su primer proyecto de viaje, después de pelearse con su padre militar, era ir a China en burro.

–¿Es una tierra indómita?

–La Alpujarra es el último sitio donde entran las nuevas ideas, las nuevas tendencias, los nuevos invasores, pero también el último sitio de donde se van. Allí fue la rebelión de los moriscos.

–Una comarca que no pasa de los 30.000 habitantes y con dos de los tres picos más altos de España...

–Mulhacén y Veleta, sólo unos metros menos que el Aneto.

–El nombre del Mulhacén encierra una historia de amor...

–No es propiamente una historia de amor, porque cuando Muley-Hacén, el padre de Boabdil, se hace dueño de Zoraya, la esclava cristiana sólo tiene catorce años. Eso propicia la venganza de su esposa y la guerra civil que pierde con su hijo Boabdil.

–A pie de página indica cosas de 1984 que ya desaparecieron: el telecabina del Veleta, las peleas de gallos de Alhendín.

–Y quieren quitar, lo que me parece absurdo, las fiestas de moros y cristianos, que para nada denigran a los primeros.

–¿Por qué en caballos de vapor?

–La guía del viaje es el que hizo Pedro Antonio Alarcón sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia. Yo lo hago completo en caballos de vapor, un B-X, un Citroën que salió después del Tiburón.

–En Huelva existe una Banda Gallega. ¿En Granada lo serían Capileira y Pampaneira?

–El Islam tarda en entrar. Esos topónimos no son nombres gallegos, son nombres mozárabes que no han evolucionado. Es una comarca que se va repoblando. Válor se repuebla con gente de Ibros, Jaén, que se llevan la devoción por el Cristo de la Hiedra.

–¿Un periodista pegado a la actualidad se siente cómodo entre tanta bruma y leyenda?

–A mí lo que me lleva a viajar es la curiosidad, que procuro trasladársela al lector y al viajero.

–Un personaje singular de su libro es el ingeniero Santa Cruz...

–Era aristócrata republicano, lo fusilan el mismo mes que a Lorca. Hace la carretera más alta de España, el ferrocarril de Sierra Nevada, el hotel Palace. En la cárcel nombró heredera a una gitana del Sacromonte.

–Ya no se enseñan las comarcas en el colegio...

–Javier de Burgos consagró la división entre Granada y Almería, Todos los años hay un festival de músicas tradicionales de la Alpujarra, un año lo hacen en la granadina, otro en la almeriense.

–¿Existe una identidad alpujarreña?

–Cuando presenté el libro en Lanjarón, hubo división de opiniones. Cuando la Alpujarra era tierra pobre y Lanjaron tenía el balneario al que iban Lorca, Falla y la gente rica de Marruecos, no se consideraba de la Alpujarra. Cuando la comarca empezó a ser famosa, Lanjarón es puerta de la Alpujarra.

–¿Su caballo iba al trote o al galope?

–Me paraba en todos los sitios. Y ligero de equipaje. Alarcón llevaba la diligencia llena de libros donde sacaba toda la información de la rebelión de los moriscos o del agua de Lanjarón.

–¿Qué es lo más característico de esa comarca?

–Los olivos no tienen nada que ver con los de Jaén o Sevilla. Los de Bérchules son los que más saben de judías verdes. Cuando expulsan a los moriscos, no expulsan a todos. Las familias tienen a los que les enseñan el cultivo, los bancales.

–La Alpujarra dio hasta un lama...

–El lama Osel dejó de ser lama, pero la comunidad budista sigue en Bubión.

–Una comarca entre la sierra y la costa...

–El aire de la sierra no sólo sirve para curar los jamones de Trevélez, sino para que sus viñedos sean diferentes. Tiene ahora mismo unos vinos espectaculares.

–¿Primer viaje a la Alpujarra?

–Soy de una entidad local menor que pertenece a Motril. De pequeño tuve raquitismo en los años del hambre, no había manera de que cogiera el pecho. Teníamos unos parientes en Lanjarón y de allí me mandaron a Pórtugos, que tiene una Fuente Agria cuyo hierro es mano de santo. Mi abuelastra decía que me curé por las gachas que ella me hacía.

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