Bruselas aplaza a 2010 su dictamen de la biblioteca del Prado

La comisión de peticiones retrasará por tercera vez este punto al menos hasta febrero

A. S. Ameneiro

02 de octubre 2009 - 05:03

La comisión de peticiones del Parlamento Europeo celebró ayer una reunión de los portavoces de los grupos políticos que no abordó finalmente el asunto, pendiente desde septiembre, de la queja vecinal sobre la destrucción parcial de los jardines del Prado ocasionada por las obras de la biblioteca de la Universidad, cuya ejecución está paralizada provisionalmente por orden judicial desde julio pasado.

La abogada Emilia de la Serna, la encargada de defender la queja en Bruselas a principios del mes pasado, explicó ayer a este periódico que la decisión final de la comisión de peticiones se retrasará al menos hasta febrero o marzo de 2010, según le trasladaron fuentes de este organismo, lo que supone el tercer aplazamiento desde principios de septiembre.

El servicio de relaciones con la prensa de este organismo corroboró también ayer que el tema de la biblioteca "es seguro" que no se tocará de aquí a final de año. Tampoco les ha llegado la información de la Comisión Europea que estaba pendiente de adjuntar al dossier vecinal.

Asimismo, no hay noticias sobre la posibilidad de que la Universidad y el Ayuntamiento de Sevilla se trasladen a Bruselas para exponer sus puntos de vista divergentes respecto a los vecinos del Prado.

La abogada De la Serna comentó ayer sus impresiones sobre la intervención que realizó el 1 de septiembre ante el organismo del Parlamento europeo. En su opinión, lo más agradable fue comprobar "el silencio absoluto" que se hizo en la sala y las caras de atención de la presidenta de la sala y los miembros de la mesa cuando inició la presentación del tema con una proyección audiovisual en la que se explicaban los antecedentes y detalles del problema.

Lo más desagradable, a su juicio, fue la actitud que algunos eurodiputados socialistas mantuvieron hacia ella en relación al asiento que debía ocupar en la sala mientras esperaba su turno de intervención y las descalificaciones que utilizaron estos eurodiputados para rebatir los argumentos de los vecinos.

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